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domingo, 5 de febrero de 2017

Claves para identificar el Cine Negro

¿Qué es el cine negro?

Con el nombre de negro nos referimos a una serie de películas americanas de los años '40. El nombre viene del término francés Film Noir (literalmente cine negro) y se inspira en las series negras de la literatura policíaca, sobre todo, de autores norteamericanos.


De estos autores destacan los nombres de Dashiel Hammet, Raymond Chandler y James M. Cain cuyos libros fueron adaptados al cine (algunos, como Chandler, también trabajaron como guionistas) convirtiéndose en grandes éxitos (tanto en papel como en celuloide).

Por lo tanto, hablamos de unas películas de detectives o policíacas en un sentido amplio. No podríamos incluir aquí al género de gangsters o al carcelario, aunque es indudable que hay hibridaciones del cine negro dentro de estos (y otros) subgéneros cinematográficos (sobre todo en el apartado estilístico).


El contexto del cine negro.

Este género surge del desencanto de la sociedad norteamericana. Una sociedad que se descompone, cuyos valores tradicionales han sido corrompidos. La crisis económica de finales de los años '20 y buena parte de los '20 ha hecho mella en una gente que se ha visto obligada a sobrevivir a toda costa. Es ahí donde radica el origen de este género.

El miedo, la traición, el destino fatalista envuelven a los personajes hasta hacerles imposible vivir. No hay escapatoria de ese mundo de corrupción si no es con los pies por delante. De ahí, esos personajes tan duros, con tantas aristas para que no les toquen y les hagan daño. El amor, la vía de escape, suele ser una herramienta más, que se utiliza como un último recurso de supervivencia.

¿Cómo podemos identificar una película de este género?

En muchos casos por la gran cantidad de escenas ambientadas en la noche. O de escenarios que nos muestran la parte más oscura y fea de ambientes "normales" como apartamentos, restaurantes, etc. El noir es un género esencialmente urbano, en el que la ciudad es un componente básico más de la trama. Una jungla en la que sólo los más fuertes (o los más listos) sobreviven.

También es destacable los ángulos escogidos para encuadrar, en muchos casos, derivados del cine expresionista alemán (no hay que olvidar el exilio forzado que provocó el ascenso del nazismo en Alemania de innumerables actores, directores, fotógrafos, guionistas...). Esto servirá para hacer del cine negro un cine muy estilizado en lo formal, donde se juega con la cámara y las composición.


El hecho de emplear una fotografía en blanco y negro (salvo excepciones) acentúa, en muchos casos, el carácter opresivo subrayado por los encuadres. Es como si los personajes estuvieran encerrados, atrapados en un mundo de pesadilla.

Los arquetipos genéricos: los personajes del cine negro.

Este género tiene unos caracteres muy definidos, con una base literaria grande (en las obras de los autores mencionados arriba y en otros más, que trabajaban para revistas baratas). Siempre vamos a encontrar los siguientes tipos:

  • El detective (o policía) que investiga la trama. Se trata de un tipo duro, que ha visto de todo y no confía en nadie. El sombrero, la gabardina y el carácter chulesco del personaje siempre están presentes.
  • La femme fatale. La mujer que provoca la trama, aparente sencilla pero muy turbia y con giros inesperados. Son mujeres de un aspecto provocador que podrían matar con la mirada o amar con la más dulce de las dulzuras. Todo ello en menos de un minuto. En su vestimenta tampoco falta el sombrero, ni los guantes. Cuellos bajos, altos tacones, pintalabios aderezan una belleza que atonta a los hombres, usados a su antojo.
  • El villano. Suele ser un tipo duro también. Frecuenta los bajos fondos que conoce mejor que su casa. Suele rodearse de una pléyade de esbirros que tienden facilidad para soltar la mano o apretar el gatillo. La diferencia entre el héroe y el villano viene dado por la moralidad de ambos (nula en el malvado de turno).
  • La chica inocente. El reverso de la femme fatale. Su contrapunto. Un conjunto de virtudes que no engaña en ningún momento.  Su apariencia física es más recatada acorde con la inocencia que representa. Suele tratarse de una figura muy naif y demasiado optimista, que aún no ha sufrido ningún desengaño.
  • Los cigarrillos y el alcohol. Forman parte indisoluble de este género cinematográfico y literario. Hay humo por todas partes. El hielo golpea los vasos que se llenan de whisky o ron, que son engullidos casi al mismo tiempo de servirse.
Autores y obras imprescindibles

Este género tiene unas cuantas películas indispensables para cualquier amante del (buen) cine. Yo haré una (pequeña) selección personal en la que faltarán muchísimas más, pero que puede servir de introducción a este gran género, reflejo de una época irrepetible. Vamos allá:


  1. Perdición (Double indemnity) de Billy Wilder: uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos con una historia de James M. Cain adaptada al cine por un tal Raymond Chandler (para mi el mejor escritor del género de la época clásica; que además tiene un cameo en el film), junto con el propio Wilder. Reparto soberbio: Barbara Stanwyck, Edward G. Robinson y Fred MacMurray. No me explayo más. Dedicaré unas palabras a tamaña obra maestra.
  2. Retorno al pasado (Out of the past) de Jacques Tourneur: hablamos de ella hace poco. Ahí me remito. Magnífica.
  3. Detour de Edgar G. Ulmer: una serie B que demuestra que con talento se puede hacer muchísimo. Un guión en el que el destino es el hilo director de una trama originalísima. El final es de los que se recuerdan (que se lo digan a Tarantino en Pulp Fiction).
  4. El halcón maltés (The Maltese falcon) de John Huston: una de las primeras películas del género. Dirige John Huston (maestro de este género -Chinatown, La jungla de asfalto- y de otros muchos) y aparece un tal Humphrey Bogart haciendo de Sam Spade (el detective creado por otro de los grandes maestros de lo negro, Dashiel Hammet).
  5. El tercer hombre (The third man) de Carol Reed: siempre el cine negro se arrimó a otros géneros para crear obras híbridas. Aquí, el policíaco y el cine de espías se entremezclan con una fotografía característica del género en una historia ambientada en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Guión de Graham Greene sobre su novela, soberbia interpretación de Orson Welles e inolvidable música de Anton Karas.
  6. El sueño eterno (The big sleep) de Howard Hawks: un todoterreno director de la época clásica de Hollywood adaptando la primera novela de Raymond Chandler sobre su cínico detective Philip Marlowe. Guión de, entre otros, William Faulkner para una historia complejísima, arquetípica del género. Además, de pareja protagonista, Humphrey Bogart y Lauren Bacall.
  7. Encrucijada de odios (Crossfire) de Edward Dmytryk: otra de mezcla de géneros que,en este caso, coge un guión de Richard Brooks sobre odio antisemita y le aplica el tratamiento noir. El resultado es turbio, denso, oscuro... pero altamente recomendable. Robert Ryan como el villano resulta estremecedor.
  8. La fuerza del destino (Force of evil) de Abraham Polonsky: Polonsky elabora una película que tiene mucho de anticapitalista con una factura soberbia y una interpretación memorable de John Garfield. El director acabó en la lista negra del senador McCarthy y no pudo volver a trabajar hasta muchos años más tarde.
  9. Sed de mal (Touch of evil) de Orson Welles: se trata de mi película favorita de Orson Welles como director. Otro ejemplo de que con una novela mediocre, si estás sobrado de talento (como era el caso) no necesitas nada más. Actores de excepción: el mismo Welles, Charlton Heston, Janet Leigh, Marlene Dietrich... Excepcional música de Henry Mancini, sobre todo en la escena inicial con ese famoso e imitado plano secuencia.
  10. El abrazo de la muerte (Criss Cross) de Robert Siodmak: excepcional Burt Lancaster como protagonista de una trama típica rodada de una manera muy estilosa. La escena del atraco al furgón es de las que han marcado época en el Cine.
Muchos más autores y películas han quedado fuera. Había que elegir. Sí, no está Otto Preminger, ni tampoco hay ninguna película en color o de los llamados neo-Noir. He elegido esas y punto. Podría haber elegido otras pero no ha sido así.

De propina, el cartel de D.O.A., una excelente serie B con un planteamiento ciertamente original y una infografía sobre distintos aspectos de este género, el FILM NOIR.




viernes, 28 de octubre de 2016

GIALLO





El giallo es un subgénero cinematográfico italiano cuyo nombre, como todo buen aficionado sabe, proviene del color (amarillo, esto significa giallo) que tenían las novelas de misterio y crimen que se publicaban en el país transalpino en los años '60 por la editorial Mondadori. La influencia de los géneros policíaco o del thriller e, incluso, del terror (que iría en aumento conforme se desarrollaba este subgénero) es esencial para entender el Giallo.

Su origen está en el éxito enorme de una película de Mario Bava, La muchacha que sabía demasiado de 1963, sin olvidarnos de la posterior 6 mujeres para el asesino. Es obvia la referencia al maestro Hitchcock, cuya sombra planea sobre el Giallo (de hecho, podría verse alguna influencia del Giallo en su película Frenzy (Frenesí) de 1972. Desde entonces, surgirá toda una plaga de títulos en esta línea.

El Giallo nace en Italia y es un producto, fundamentalmente italiano, aunque su sombra es muy alargada y, sobre todo, a través de las co-producciones, llegaría a la cinematografía de otros países como es el caso de España ya en los años '70. Títulos como Los ojos azules de la muñeca rota de Carlos Aured, con Paul Naschy, La corrupción de Chris Miller de Juan Antonio Bardem (un autor todoterreno) o La última señora Anderson de Eugenio Martín (un autor a reivindicar) serían representativos de esta tendencia. No quisiera dejar pasar un neo-giallo como es Los ojos de Julia (de 2010).

Es un subgénero con unas características muy marcadas:


  • las tramas siempre son muy enrevesadas, en muchos casos, carecen de verosimilitud (sobre todo, cuando hablamos de la resolución final, y con la identidad de los asesinos), teniendo mucha relevancia los componentes psicoanalíticos. Traumas en la infancia suelen aparecer con mucha frecuencia.
  • este rasgo se suele reflejar en lo formal, en un montaje extraño, de características surreales, lo que dota a los filmes de una gran belleza (algo, por otra parte, intrínseco del cine italiano de la época -desde finales de los '50 hasta mediados de los '70). Por otra parte, el flashback se convierte en un elemento narrativo bastante utilizado, dando pistas (a veces falsas) sobre la autoría de los crímenes mostrados en el film.
  • la violencia explícita (casi siempre contra las mujeres) adquiere un gran protagonismo, siendo realzada por, en bastantes ocasiones, una excelente fotografía en color. De hecho, son las escenas de los crímenes, en las que los realizadores se suelen recrear, mostrando una gran inventiva (los crímenes tienen más relevancia que la coherencia argumental en sí). Con el tiempo, la violencia se haría más y más explícita, convirtiéndose el Giallo en un antecedente directo del Slasher (en este punto, la influencia de Bahía de sangre de Mario Bava sobre títulos como Viernes 13 y sus derivados es más que evidente).
  • el título de la película suele ser bastante largo, con alusiones frecuentes a números, colores y a animales en diversas variaciones. Ejemplos ilustrativos serían los siguientes (aunque hay muchos más):
  1. Seis mujeres para el asesino de Mario Bava.
  2. El pájaro de las plumas de cristal, Cuatro moscas sobre terciopelo gris, El gato de las nueve colas todas de Dario Argento. 
  3. La tarántula del vientre negro de Paolo Cavara.
  4. Todos los colores de la oscuridad y La cola del escorpión de Sergio Martino.
  5. Una mariposa con las alas ensangrentadas de Duccio Tessari.
  6. Una lagartija con piel de mujer de Lucio Fulci.
Gialli (plural para Giallo) hay muchos. Unos merecen ser recordados y otros no. Pero, en cualquier caso, hay una gran cantidad de películas muy interesantes que podrían ser recuperadas perfectamente hoy en día (si salvamos algunos de los abusos estilísticos de la época, caso del zoom). Nombres como Mario Bava (el genio indiscutible del género fantástico en Europa junto con Terence Fisher), Dario Argento, Sergio Martino, Umberto Lenzi, Lucio Fulci, Duccio Tessari, Enzo G. Castellari, Antonio Margheriti y tantos otros eran grandes artesanos que sabían lo que hacían: proporcionar un excelente entretenimiento a los espectadores. No siempre acertaban, muchas veces se veían arrastrados a productos de bajo presupuesto pero, en otras, lograban recrear algunas atmósferas ciertamente llamativas.









Algunos títulos representativos de este subgénero serían:

  • 6 mujeres para el asesino 
  • Detrás del silencio 
  • El pájaro de las plumas de cristal 
  • 5 muñecas para la luna de agosto 
  • Bahía de sangre 
  • Torso 
  • La tarántula del vientre negro 
  • ¿Qué habéis hecho con Solange? 
  • El ojo del laberinto 
  • Sumario sangriento de la pequeña Stefania 
  • ¿Quién la ha visto morir? 
  • La dama rosa mata 7 veces 
  • Delirio caldo 
  • 7 muertes en el ojo del gato 

  • El asesino ha reservado 9 butacas 
  • Rojo oscuro 
  • Il  profumo della signora in nero 
  • La casa dalle finestre che ridono 
  • Murder obsession - Follia omicida 


martes, 1 de marzo de 2016

Los sin nombre

Cartel español de la película
La semana pasada en TVE pasaron un pequeño ciclo en el programa Historia de nuestro cine (me parece excelente el empeño que están poniendo en dar a conocer ejemplos de una historia no tan conocida o alternativa de nuestra cinematografía) dedicado al cine de Terror y Fantástico realizado en nuestra querida España. Si bien, se escogieron algunos títulos imprescindibles (por su importancia en el desarrollo de un género que fue muy popular en un periodo determinado más que por su calidad intrínseca), me llamó la atención que escogieran esta película: Los sin nombre, una de mis favoritas por diversos motivos. Entre éstos: sería la película que dirigiera mi enfoque investigador al ámbito del cine fantástico nacional.

Balagueró preparando un plano

Los sin nombre, 1999, supone la opera prima de Jaume Balagueró, que la escribe y dirige,  y también un acercamiento a este género desde una perspectiva muy diferente de la que tuvo en su época de mayor esplendor, esto es, los años '70. Sin en los años gloriosos del llamado "terror de pipas", todo se basaba en un cóctel de sexo y sangre (eros y tánatos) muy explícito (para los cánones de la época), más de sangre que de sexo (por motivos de censura). Los resultados de este cóctel fueron variables, a veces mejores, otras peores. Pero siempre con una mezcolanza de Terror y de Fantasía, con toques de Ciencia Ficción (de cuando en cuando), que hizo que este género se denominara en España como Fantaterror. Pero esto es otra historia de la que hablaremos en otra ocasión.


Usa una novela del escritor británico Ramsey Campbell (La secta sin nombre, The nameless) escrita a principios de los '80 y le da un enfoque más contemporáneo: los años '90; y la localiza en Barcelona. Como decíamos, usa un enfoque más cercano al cine policíaco y al thriller que al género de terror puro, con una perspectiva realista que está influenciada por Seven de David Fincher, rodada unos años antes. En este sentido, destaca una puesta en escena donde abundan los colores fríos y los grandes contrastes de luces y sombras, con una fotografía realista y unas localizaciones que destacan el carácter feísta que impregna toda la película.


La trama arranca con el descubrimiento del cadáver de una niña y la asignación al caso de un par de policías. Años más tarde, uno de ellos es contratado por la madre de la niña para que le ayude, ya que ha recibido una inquietante llamada de alguien que afirma ser su hija. Afirma que está viva y retenida contra su voluntad.

Emma Vilarasau es una abnegada madre. Grandísima interpretación.

La madre, interpretada por Emma Vilarasau, sufre una agonía interior por esta turbadora llamada, que cuestiona las bases de su vida hasta entonces: una existencia quebrada por la pérdida de su hija que ya comenzaba a rehacer para poder seguir adelante. Karra Elejalde será el actor encargado de dirigir la investigación que le llevará a un mundo más oscuro y cercano de lo deseable. Con la ayuda de un periodista especializado en sucesos paranormales (interpretado por Tristán Ulloa), conocen la existencia de una secta que podría ser la responsable de este crimen.


Lo más inquietante de la película es ese tono cercano, tan realista. Los verdaderos monstruos de la sociedad no tienen nada que ver con criaturas fantásticas. Están a nuestro lado. Y sus actos son más crueles y aborrecibles que los de cualquier monstruo clásico, sea un vampiro, una momia, un hombre lobo, etc.

Impresionantes efectos especiales de maquuillaje de la DDT, una compañía puntera en esta materia en nuestro país

Otra cosa que destaca en el film es la gran calidad de los efectos especiales, en este caso realizados por los grandes especialistas de DDT. Sin embargo, la cinta no se recrea en mostrar sangre y vísceras. Lo hace todo con un toque bastante elegante que sugiere más que muestra al espectador. Me gustaría resaltar también el llamado "efecto Balagueró", un pequeño golpe de efecto consistente en insertar unas imágenes que, en principio, no tienen nada que ver con la trama, aunque sí que tienen relación con ella. Estos insertos, muy rápidos y movidos, sobresaltan al espectador, creando una sensación de desasosiego, que tendremos presente hasta la resolución de la trama. Debo señalar que este efecto ha sido mimetizado y asimilado por todo el cine de terror desde Los sin nombre en adelante, no solo en España.


Balagueró se distancia del tono sobrenatural que tiene la novela de Campbell hacia el final de la misma para centrarse en este terror contemporáneo de corte realista. En mi opinión, después de haber visto la película en varias ocasiones y de haber leído la novela un par de veces, ambas presentan semejanzas y diferencias. Si tuviera que elegir entre la película o el libro, me decantaría por el tono realista de la película. Aunque, en la novela también se dan algunos momentos de auténtico terror. Para resumir podemos decir que nos encontramos ante dos productos que se complementan perfectamente.

El argentino Carlos Lasarte interpreta a Santini. Se ha convertido en el actor-fetiche de Balagueró.

Los sin nombre fue la punta de lanza de una segunda oleada del cine de terror patrio. Esta oleada fue dirigida por la productora Filmax de Julio Fernández, que puso en marcha, un proyecto muy ambicioso de corte internacional: la Fantastic Factory. Un proyecto para realizar varias co-producciones en suelo español con algunos nombres internacionales destacados del género (Brian Yuzna y Stuart Gordon) y una serie de talentos emergentes patrios. Entre estos últimos destacaron Balagueró y Paco Plaza (ambos coautores de Rec, una de las películas más exitosas del terror nacional, que inauguró una saga con 4 títulos y que llegó a contar con la adaptación para el público estadounidense con el nombre de Quarantine). Balagueró realizaría su segunda película como director (Darkness) dentro de la Fantastic Factory y Plaza debutaría en el largometraje con El segundo nombre, una notable película en la línea de Los sin nombre. Incluso se basaba también en una novela escrita por Ramsey Campbell. Ambas películas forman un excelente doble cartel de este nuevo cine fantástico nacional que tiene varios títulos muy destacables (por ejemplo, Memorias del ángel caído sería otro título a reivindicar).

Para terminar, me gustaría dejar aquí el traíler de Los sin nombre. Si alguien se anima, no creo que se sienta defraudado. No se trata de una película perfecta, pero sí que es una interesante muestra de un género, el terror, que ha dejado algunas obras notables en la filmografía nacional, por desgracia, muchas veces menospreciadas por nuestros críticos (aunque aclamadas en el extranjeros como productos de éxito e, incluso, como auténticas películas de culto en algunos casos). Otro día, nos centraremos en el Fantaterror y en la, cuanto menos curiosa, trayectoria de la Fantastic Factory.

Recuerden: "La maldad es una llave. Abre puertas".