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lunes, 8 de enero de 2018

Una distopía cercana, El cuento de la criada (serie de TV)

Si alguien aún no ha visto esa maravilla que es la adaptación de la fascinante novela de Margaret Atwood, El cuento de la criada, no sé a qué espera.

Es fascinante. Te sumerge en un mundo demasiado cercano. Un podría ser más próximo que la típica distopía totalitaria tan abundante en los últimos años (por ejemplo, la saga de Los juegos del hambre).

En estos tiempos revueltos en los que vivimos, era necesario hacer algo así. De valiente y de bien hecho. Que no se limita a replicar lo reflejado en la novela, sino que lo lleva más allá, le da una vuelta de tuerca y te deja muy intranquilo.

Es como el fenómeno de Déjame salir (Get out), hecha en el momento justo y que da donde más duele.

La interpretación de Elisabeth Moss es soberbia. Sufres con ella en cada momento que aparece en pantalla. Grandísima actriz.

Aquí dejo el tráiler de una de las mejores series de los últimos tiempos

viernes, 10 de febrero de 2017

Se va Richard Hatch

Seguimos con las desapariciones.  También en el día 7 de febrero, se nos va el mítico capitán Apollo de la no menos mítica serie Galáctica. Esa serie de TV que surgió fruto de la explotación de la moda de Star Wars y que duró poco en pantalla (precisamente por eso mismo), pero que quedó grabada en las mentes de miles de jóvenes de todo el mundo.

Tanto fue así, que con el tiempo, Richard Hatch, se empeñó en hacer un remake de la serie de TV. Pensaba que no se había podido contar todo lo que podría dar de sí un material como el de Galáctica. Sin embargo,  tuvo que esperar años y años hasta que se topó con Ronald D. Moore y con David Eick que, tras la evasiva de Bryan Singer (para irse con sus X-Men), se harían con el timón de lo fue Battlestar Galactica.

Y allí, en esa Galáctica reimaginada (que no rehecha) es donde conocí a Richard Hatch. Ya no interpretaba a Apollo, pero se hizo con un papel muy interesante, el de Tom Zarek, prisionero político con ideas radicales que tiene un desarrollo decisivo en el avance de la trama. Un personaje con muchos matices, excelentemente interpretado (pasabas de la simpatía al odio con él en unos instantes). Como la mayoría de los personajes de lo que fue, es y será una de las mejores (le mejor en mi opinión) aventuras fantásticas de todos los tiempos. En este blog se comentó aquí: https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=7325074411567800265#editor/target=post;postID=5676249926852777637;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=48;src=postname

Seguro que ahora estará con su fighter surcando los espacios siderales en busca de cylons.

Descanse Richard Hatch (Apollo / Tom Zarek).

viernes, 22 de julio de 2016

Nostalgia 80s: V

Seguimos con los artículos dedicados a la nostalgia centrados en los años '80. Está claro que la nostalgia vende. Solo hay que echar un vistazo a la cartelera de cine o a la programación de las distintas cadenas de TV. Todo vuelve, con mayor o menor acierto, pero todo vuelve.

Desde este pequeño rincón, solamente me quiero centrar en cosas que me gustan o me marcaron. Y hoy vamos a hablar de "V (Los visitantes)", tal y como se llamó en España. V es una serie de TV que se emitió entre 1983 y 1985 y que, para todos aquellos que la vimos (la mayoría de los treintañeros de ahora) nos impactó enormemente.

Hay que recordar que, entonces, en España solo teníamos 2 canales de TV: la 1 y la 2. Y V, la serie, se publicitó a bombo y platillo. Recuerdo que estaba de visita a mi abuela cuando llegué y puse la tele y vimos a Donovan infiltrado en una nave de los invasores y descubre su verdadera apariencia reptiloide y sus apetitos carnívoros, en especial, por reptiles y roedores.

















Esa imagen de los visitantes comiendo animalicos con su apariencia real de reptiles fue todo un shock para un chaval de unos 6 ó 7 años que tendría por entonces. Los chavales nos volvimos locos con V y se inició todo un fenómeno en torno a la serie. La revista Teleindiscreta (todo un referente para las emisiones televisivas españolas durante muchísimos años) publicó una serie de historias en formato pseudo-cómic en torno a V y, también, una serie de pegatinas con imágenes de la serie.

Además, la compañía Fiesta, la del Kojak, se hizo con los derechos para sacar unos ratones de gominola a 10 pesetas (2 duros de la época, que era bastante caro, todo sea dicho). Con éstos, podíamos emular a los personajes de V.

Y qué podríamos decir del personaje de Diana, la mala malísima de la serie, encarnada por Jane Badler. Toda una belleza que enamoró a más de uno (y de dos, entre los que me incluyo). Esas imágenes suyas enfundadas en el uniforme que vestían los visitantes (de claros rasgos fascistas - un elemento fundamental en el planteamiento de la serie) son muy evocadoras.

En cuanto al argumento, muy sencillo.No estamos hablando de Battlestar Galactica (una de las mejores series de TV de toda la historia, de la que ya comentamos algo aquí). Una serie de naves extraterrestres visitan la Tierra en son de paz. La realidad escondía una invasión en toda regla. A partir de aquí, una lucha entre los invasores y un grupo de resistencia armado. Como decía antes, en el discurso narrativo de la serie, se planteaban algunas referencias en torno al fascismo y su apariencia que, en la época, se nos antojaban un poco complejas para unos chavalines, pero hay están.


Referencias al nazismo (los uniformes, el logo de los visitantes, las armas...); al régimen de apartheid de Sudáfrica (por la segregación de la población ocucpada); e incluso a los experimentos con humanos que evocan la figura del tristemente célebre doctor Joseph Mengele se encuentran en la serie.

La serie tuvo una duración relativamente corta a pesar del enorme éxito que cosechó, dejando la trama con posibilidad de continuación. Sin embargo, V volvería en forma de remake en el año 2009 por solo 2 temporadas en la cadena NBC (antes de la serie, se publicó una novela ambientada 20 años tras el final de la serie de TV original).

Hoy día, más de 30 años después del final de la serie original, aquí estoy hablando de V. Está claro que esos recuerdos que dejó aún permanecen en mi memoria y, seguramente, me acompañarán por más tiempo. ¿Volvería a ver la serie? Lo cierto es que no. Prefiero mantener mis recuerdos tal y como están ahora, aún maravillados por la magia que envolvió hace 30 años y por la cautivadora belleza de Diana en su uniforme.

viernes, 8 de abril de 2016

Expediente X


Acabo de terminar la temporada número 10 de Expediente X (The X-Files) la serie de TV creada por Chris Carter allá por el año de 1993. Solamente han sido 6 los episodios que se han emitido y, personalmente, me han dejado con ganas de muchos más.


Esta serie de TV fue un auténtico fenómeno cuando se estrenó. Y lo hizo, marcándose unas reglas propias en una época muy diferente a la actual, donde hay mucha más libertad por la mayor cantidad de cadenas (de pago) disponibles. Se estrenó en la Fox, (la cadena de los Simpson, conocida por su tendencia a la derecha política) con una temporada larga de 24 episodios. A lo largo de ésta, seguíamos las andanzas de Fox Mulder, agente del FBI especializado en casos especiales, y de Dana Scully, otra agente asignada como su compañera para tratar de desacreditar a Mulder.


Entre ambos se establece una química muy especial desde el principio. Los agentes se enfrentarán, como hemos dicho, a casos especiales, en los que es difícil una explicación racional. En ellos, tendremos una estructura autoconclusiva tipo "monster of the week", es decir, cada semana un caso diferente. Pero también, aparecerán rasgos de una subtrama que iría evolucionando a lo largo de toda la serie, con mayor o menor coherencia. Nos referimos a una trama de conspiración gubernamental para ocultar la vida extraterrestre. Todo ello, muy bien cocinado, con unas actuaciones bastante logradas y con unos buenos guiones para estructurar todo el conjunto, que seguía las directrices de su creador, Chris Carter.

Cuando se estrenó la serie en España, vino precedida de su enorme éxito en los EEUU donde acumuló una base de fieles masiva. El caso español, no fue diferente. Yo mismo, formé parte de ese fenómeno fan. Y es que no teníamos suficiente, siempre queríamos algo más. De hecho, me planteé con un colega del instituto el editar un fanzine centrado en la serie (eran los tiempos pre-Internet) pero, a pesar de haber hecho alguna cosilla, la cosa no cuajó.


Lógicamente, con una duración tan larga, aparecen grietas en una producción muy interesante y que iba a su aire. Resulta ahora curioso mirar atrás en el pasado y ver los episodios especiales (siempre uno por temporada). Cuando me refiero a especiales, dentro de una serie ya de por sí, particular, me refiero a auténticas salidas de madre. Y también, observar el cuidado en los detalles que había al principio, en las primeras temporadas. Pero pasó que perdí el interés por la serie cuando la trama se me hizo un poco cuesta arriba (creo que por la temporada 5 o 6, con una película estrenada en cine por medio) y abandoné. De hecho, sus últimas temporadas, ni llegaron a emitirse en Tele 5, que fue la cadena que la programó en España.


Cuando anunciaron que estaban interesados en recuperar la serie otra vez (hubo otra película en 2008) me pareció que, de nuevo, querían seguir explotando otra franquicia del pasado para traerla a las audiencias actuales. Afortunadamente, estaba equivocado.



La nueva temporada ha vuelto. Y lo ha hecho con las señas de identidad de la serie: la trama conspiranoica está ahí, así como los monstruos semanales. Y, el episodio especial, no podía faltar. La química entre los actores también sigue, aunque Scully ha envejecido bastante mejor que Mulder. Y, por supuesto, la música de Mark Snow también está presente (otro ingrediente esencial). Es que no ha cambiado ni la cabecera de la serie. Sigue siendo única en su género.


El impacto popular de Expediente X ha sido (y será) enorme. Por mi parte, espero ansioso a que llegue una nueva temporada.

Recuerden: la verdad está ahí fuera.




miércoles, 3 de febrero de 2016

Battlestar Galactica

Principales actores de Battlestar Galactica 2003. De izquierda a derecha: Edward James Olmos, Mary McDonnell, Jamie Bamber, Katee Sackhoff, Tricia Helfer, James Callis y Grace Park.
Después de varias semanas de parón por diversos motivos me decido a retomar la actividad del blog.
Y, aunque tengo varias cosas pensadas para publicar (algunas incluso en desarrollo), hoy me decido a hablar de una de mis pasiones. Una pasión que se ha visto reavivada por los recientes artículos (excelentes y muy profundos) publicados en la revista cultural Jotdown y por el extenso especial dedicado por los chicos del podcast La órbita de Endor. Ambos muy recomendables para quien ya ha visto la serie (dejo los enlaces al final).

Se trata de Battlestar Galactica. Es decir la serie de televisión que se emitió desde 2003 y que revolucionó el género de la ciencia-ficción. Lo hizo de un modo tal, que aún hoy se busca una serie heredera, pues muchas series lo han intentado y todas se han quedado en el camino.

El caso es que Battlestar Galactica es un remake de una serie homónima surgida en 1978 a rebufo del éxito de Star Wars, pero supera con mucho a su original. Y esto, no es algo que podamos decir casi nunca. Lo que en la serie original era una ficción destinada a un público juvenil con unas similitudes más que evidentes con La guerra de las galaxias (es decir, un claro exploit en toda regla), en la reimaginación (es el término que utilizaban sus artífices) de 2003 va mucho más allá.

Battlestar Galactica original de 1978
Uno de los Viper o cazas de combate que emplea Galactica para su defensa. Aquí se respetó el diseño original de la serie de 1978, que, a su vez, se inspiraba en los X-Wings de Star Wars
Lo cierto es que la serie de 2003 toma como premisa argumental las líneas generales del producto original para desarrollar algo más maduro y con gran personalidad. Sin duda, una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, al lado de The Wire y The Sopranos. Estoy seguro de que, cuando no aparece en las listas de las mejores, es por lo que llamo el "prejuicio del género", esto es, que los productos culturales (ya sean música, literatura, cine o televisión) de género tienen menos valor cultural que los "artefactos de autor".




Partiendo de una premisa propia del género de ciencia-ficción, durante todo el desarrollo de la serie vamos a asistir a una profunda reflexión sobre la humanidad y sus problemas. Una reflexión bastante más profunda de la que podemos encontrar en otros productos de autor o no genéricos en mi modesta opinión. Como anécdota, diré que llegué a la serie por recomendación de un amigo que la veía sin la compañía de su pareja. Yo me disponía a hacer lo propio, aunque, finalmente, mi mujer y yo acabamos viendo la serie juntos, y, los dos, nos hicimos fans de ella para siempre.

Y es que esta Galactica reimaginada tiene muy presente los acontecimientos, aún recientes, de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Guerra, religión, odio, fanatismo, derecho a la vida, aborto, eutanasia, libertad, derechos, el enfrentamiento entre el poder civil y el militar... Tenemos de todo en el mensaje, profundamente humanista, que impregna el tono de la serie. No quiero estropear a alguien que lea estas líneas la trama. Yo mismo, echo de menos la sorpresa inicial que me deparó su primer visionado.Solamente diré que todo parte de un conflicto entre la humanidad y los cylon, una raza de robots creada por el hombre y que se rebela contra él. Este conflicto pone sobre las cuerdas la supervivencia misma de la raza humana y sirve para destacar aspectos tremendamente humanos como los esbozados arriba.

Cylon de 2003, con un diseño mucho más estilizado que los de la serie original

Ahora que he vuelto a revisitar la serie, no me sorprendo de la tremenda calidad que subyace a un producto televisivo tan cuidado como éste. Ya me encandiló en su momento, pero ahora aprecio, aún mejor si cabe, algunos aspectos como los siguientes:


  • El guión, muy sólido, que respalda una trama cerrada en la que se ofrecen distintos puntos de vista y se cuidan mucho los detalles.
  • Los personajes, con unos principales que están muy bien delimitados y presentan diversas aristas y matices, y unos secundarios, que adquieren bastante protagonismo en muchos momentos, lo que enriquece la trama.
  • El trabajo de ambientación, bajo mi punto de vista, muy logrado y que no chirría. Digo esto a sabiendas de la serie se estrenó  en 2003 y los efectos especiales han avanzado muchísimo. Pero, el hecho de no hacer recaer la serie en efectos digitales (en su mayoría hay mucho trabajo de maquetas que se complementa con CGI) hace que la serie haya envejecido muy bien.
  • El desarrollo de tramas a lo largo de varios episodios que podríamos llamar especiales, junto con otros de trama auto-conclusiva contribuyen a dinamizar la línea argumental principal, completando detalles.
  • La utilización de los cliffhangers, que hacen que al acabar cada episodio siempre te quedes con ganas de más. Pocas veces, he tenido la sensación de adicción que provoca el visionado de esta serie, especialmente en la primera temporada, donde no hay momentos para la tregua.
Otra cosa que me gustaría comentar y que pasé por alto la primera vez fue la de los episodios publicados en Internet (webisodes) que anticipaban aspectos de las tramas que se iban a desarrollar en temporadas posteriores. En este sentido, no recuerdo ninguna otra serie televisiva que haya hecho esto anteriormente y, si bien, se puede perfectamente, seguir su desarrollo sin verlos, es algo que dice mucho de cómo se cuidaba a los espectadores. Pues, de este modo, se calmaba la ansiedad producida al acabar una temporada, por ejemplo, la segunda donde te quedabas sin aliento.

Para ir acabando, pues no me quiero extender más de la cuenta indicaré la estructura temporal de la serie:

  1. Miniserie o temporada 0 que consta de 2 episodios. Son fundamentales para el desarrollo de la(s) trama(s) posterior(es).
  2. Temporada 1. Son 13 episodios que no dan tregua al espectador.
  3. Temporada 2. Consta de 20 episodios.
  4. Temporada 3.