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miércoles, 24 de enero de 2018

Ursula K. Le Guin y el mundo de Terramar


Esta mañana ha amanecido triste. La genial escritora Ursula K. Le Guin ya no está entre nosotros.
Me da rabia escribir ahora de ella, a causa de su fallecimiento, porque tenía pensado hablar sobre su obra, centrada en la fantasía y en la ciencia-ficción, desde hacía ya largo tiempo.


Mi primer encuentro con su obra fue en mis años de adolescente, cuando leía casi todo lo que podía. Sus Cuentos de Terramar, los 3 primeros libros editados en España por Minotauro, fueron mi vehículo de acercamiento a esa literatura, tan diferente de lo que hacían autores semejantes masculinos.

Un poco más tarde, me hice, en una librería de segunda mano en Valladolid, una antología estupenda, Mujeres y ciencia-ficción, donde pude conocer otra vertiente de su extensa obra. Fue entonces, cuando aprecié realmente, las aportaciones femeninas en un género plagado de autores masculinos. La feminidad, la identidad sexual, la maternidad aparecen reflejados de un modo que ningún hombre puede tratar.

Cuando apareció la saga de Harry Potter, de éxito fulgurante, aprecié ciertos paralelismos entre esta historia y el origen de Un mago de Terramar. Aunque, Ged, el protagonista de la serie, un aprendiz de mago en una escuela que se encuentra con su reverso tenebroso, tiene un cariz mucho más adulto, y la historia, tiene toques de psicoanálisis e introspección, siendo la sombra que persigue Ged, una especie de dopplegänger (el doble fantasmagórico de los vivos).


Desde aquí, un pequeño (y tardío) homenaje a esta autora, una auténtica erudita y luchadora por los derechos sociales y la igualdad de las mujeres, cuya obra está llena de joyas en forma de cuentos, novelas, obras infantiles, poesía, ensayos y traducciones del chino o del español al inglés. Recomiendo a todo el mundo, independientemente de su edad, que se deje atrapar por esta gran escritora. Un acercamiento podría ser a través de los audio-relatos que realizan los chicos del gran podcast Noviembre Nocturno (enlace a un relato de la autora).
Prueba de su gran valía como escritora de fantasía y ciencia-ficción, es su reconocimiento crítico con varios premios Hugo y Nebula (de hecho, es la única autora que ha ganado este último galardón en 3 ocasiones).

viernes, 17 de febrero de 2017

Lecturas: El cuento de la criada de Margaret Atwood

Hace poco que he terminado de leer "El cuento de la criada", novela escrita por Margaret Atwood en 1985.

La autora canadiense (que ya ha sido nominada al premio Nobel de Literatura y que posee el Príncipe de Asturias de las Letras del año 2008) se inspiró en una serie de reacciones violentas ante clínicas abortistas durante los años previos y elaboró una inteligente y perturbadora alegoría social a través de una distopía localizada en un futuro no muy lejano. En muchas ocasiones, la ciencia-ficción se basa en los problemas del presente, como es el caso aquí,  y plantea, de modo hiperbólico, una situación muy cercana a lo que podría llegar a pasar. En este punto, me gustaría rescatar las declaraciones de la autora sobre el retroceso vivido en la sociedad norteamericana de nuestros días con respecto al papel de la mujer en ella.


En ella, por medio del relato del personaje principal, nos encontramos en una sociedad dictatorial controlada por fanáticos religiosos (otro modo de mostrar un estado totalitario). El papel de la mujer ha sido reducido al de madre, un mero recipiente para la semilla de la creación, en un mundo, en el que la tasa de natalidad se ha reducido de un modo drástico.


Mezclando sucesos del presente y del futuro en la narración en primera persona por parte de la protagonista, nos vamos adentrando en los recovecos de esa sociedad de Gilead. Es al final, cuando el relato toma un sentido revelador sobre los hechos que se han ido contando.


En definitiva, en "El cuento de la criada" nos encontraremos con una más que interesante distopía apta para todo el mundo, mujeres y hombres, aunque el papel femenino está, por las razones argumentales expuestas anteriormente, en un primer plano. Absolutamente recomendable.


Una alegoría sobre la desigualdad y la función de la mujer en las sociedades actuales que, en algunos casos, deja de parecerse a una pesadilla futurista para tornarse en un presente demasiado cercano.


La novela, que fue adaptada al cine en 1990, será, ahora, convertida en una serie de televisión, de la que ya hay algunos tráilers. Espero mostrar mis impresiones sobre sus conversiones al medio televisivo y el cinematográfico próximamente. Por lo poco que he visto, parece interesante.




viernes, 10 de febrero de 2017

Se va Richard Hatch

Seguimos con las desapariciones.  También en el día 7 de febrero, se nos va el mítico capitán Apollo de la no menos mítica serie Galáctica. Esa serie de TV que surgió fruto de la explotación de la moda de Star Wars y que duró poco en pantalla (precisamente por eso mismo), pero que quedó grabada en las mentes de miles de jóvenes de todo el mundo.

Tanto fue así, que con el tiempo, Richard Hatch, se empeñó en hacer un remake de la serie de TV. Pensaba que no se había podido contar todo lo que podría dar de sí un material como el de Galáctica. Sin embargo,  tuvo que esperar años y años hasta que se topó con Ronald D. Moore y con David Eick que, tras la evasiva de Bryan Singer (para irse con sus X-Men), se harían con el timón de lo fue Battlestar Galactica.

Y allí, en esa Galáctica reimaginada (que no rehecha) es donde conocí a Richard Hatch. Ya no interpretaba a Apollo, pero se hizo con un papel muy interesante, el de Tom Zarek, prisionero político con ideas radicales que tiene un desarrollo decisivo en el avance de la trama. Un personaje con muchos matices, excelentemente interpretado (pasabas de la simpatía al odio con él en unos instantes). Como la mayoría de los personajes de lo que fue, es y será una de las mejores (le mejor en mi opinión) aventuras fantásticas de todos los tiempos. En este blog se comentó aquí: https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=7325074411567800265#editor/target=post;postID=5676249926852777637;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=48;src=postname

Seguro que ahora estará con su fighter surcando los espacios siderales en busca de cylons.

Descanse Richard Hatch (Apollo / Tom Zarek).

martes, 27 de diciembre de 2016

Mary Shelley: 200 años de Frankenstein

Retrato de Mary Shelley, la madre de la ciencia-ficción

Ilustración correspondiente a la tercera edición de Frankenstein, la primera que las incluyó
Fue en el verano de 1816 cuando, en Suiza, durante una noche tormentosa en la Villa Diodati (entonces residencia del poeta romántico Lord Byron) se concibió la historia de Frankenstein. Sin lugar a dudas, se trata del origen del género de la ciencia-ficción.
Esta portada muestra una de las escenas más famosas (y polémicas) del Frankenstein de James Whale que se convirtió en la imagen canónica de la criatura

Aquella noche (recreada en la película de Gonzalo Suárez, Remando al viento), por deseo de su anfitrión Lord Byron, Mary Shelley, su marido Percy Shelley y, su amigo, el médico John Pollidori, concibieron cuentos de terror en una suerte de concurso cuyo premio se llevaría aquel que provocara mayores temores o pesadillas.
Elegante portada de otra edición del clásico inmortal de Mary Shelley. El gran Forry era un ávido coleccionista de las numerosísimas ediciones (a lo largo y ancho del globo) de Frankenstein, reuniendo más de 250

Es, durante ese verano, terriblemente lluvioso de 1816, cuando se concibió el embrión de Frankenstein, cuyo nacimiento tendría lugar dos años más tarde, en 1818 bajo el título de Frankenstein o el moderno Prometeo.
La criatura con la novia creada para ella en la soberbia La novia de Frankenstein (James Whale, 1935), una secuela que es superior (probablemente sea la mejor película sobre este mito fantaterrorífico jamás rodada) al original, también de J. Whale

En su novela, Mary Wollstonecraft Shelley (1797 - 1851), se cuenta la historia de un joven y ambicioso doctor (Victor Frankenstein) cuya aspiración es la creación de la vida misma a partir de la muerte. Este personaje, es, sin ningún género de dudas, el arquetipo del mad doctor, ese científico loco, que desafía las convenciones morales y éticas de su época para lograr la superación de la ciencia. Todo un clásico del género de la ciencia-ficción, indispensable en muchas obras.
Con Peter Cushing como el doctor Frankenstein todas las miradas se posaban en su soberbia y elegante actuación. Por vez primera, la criatura pasaba a un segundo plano en esas clásicas películas de la Hammer

Sin embargo, el nombre de Frankenstein viene asociado, más que a su creador, al de su criatura, ese monstruo al que han dado vida, en la gran pantalla, numerosos actores. Pero que, iconográficamente, alcanzó su culmen el año de 1931, en la mítica película de la Universal. Esa actuación, soberbia, de Boris Karloff, con ese maquillaje impresionante creado por Jack Pierce para la película de James Whale, será la representación de una criatura que se va a transformar en un mito, dentro y fuera del cine. Todo un icono de la cultura popular del siglo XX, completamente identificable para cualquier persona, aún sin haber visto ninguna de las películas clásicas de la productora Universal.

Carteles originales del Frankenstein de la Universal

Reconozco, como fan que soy del género fantástico en toda su extensión, que, después de haber visto unas cuantas variantes cinematográficas de Frankenstein, cuando leí la novela, años más tarde, siendo ya adulto, me costó centrarme en ella. Me resultaba complicada de leer y, desde luego, no era lo que yo me esperaba. Pero, en cualquier caso, superadas esas dificultadas iniciales, es imposible no dejarse llevar por el viaje que plantea la autora, toda una odisea llena de dilemas morales que se contraponen al avance científico. Es curioso, que, Mary Shelley se dejara llevar por algunas de las corrientes más innovadoras de su época y las plasmara en su relato: por ejemplo, la reanimación a través de la electricidad (con las teorías y estudios de Luigi Galvani y de Erasmus Darwin).

Arriba una lobby card. Abajo una de las escenas más recordadas de la película de 1931

Lo que más me chocó, y aquí estoy completamente de acuerdo, con la "queja" del gran Forrest J. Ackerman en su libro Ciencia Ficción (al gran Forry le debemos la creación de sci-fi, la unión abreviada de science fiction) acerca de la descripción que Mary Shelley hace de la criatura. Resulta muy escasa, alejada de la imagen que nosotros tenemos en mente, grabada a fuego. A este respecto, mencionar la renovación iconográfica pretendida por Kenneth Branagh a principios de los '90 en su versión cinematográfica de Frankenstein, perpetrada por Robert de Niro. Más cercana a lo que planteó la autora, pero, tan alejada de nuestra imagen tipo, que rayaba en el esperpento.

Boris Karloff (el actor que encarnó al monstruo) con Jack Pierce (el maquillador que ideó el aspecto que todos conocemos). Ambos forjaron la iconografía de un mito dentro y fuera de las pantallas

Boris Karloff, cuenta la leyenda, que fue recomendado por el mismísimo Bela Lugosi (tras rechazar el papel de criatura). Su carrera no volvió a ser la misma. Se convirtió en uno de los rostros más reconocibles para todos los aficionados al cine fantástico

El impacto y el poder de la imagen arquetípica de Frankenstein (el de Karloff y Pierce) ha ejercido una enorme influencia en todo tipo de adaptaciones: series de TV, cómic, dibujos animados, programas infantiles, productos diversos... Y así seguirá por mucho que pasen los años.
De Niro como la criatura. Sobran las palabras

También Frankenstein fue usado en los cómics de Marvel, en series propias o en las de los superhéroes regulares de la compañía

Expansión del universo forjado por Mary Shelley en la obra de Aldiss que nos traslada al año 2020

Pastiche psicotrópico rodado por Jesús Franco. Todo un mash-up de monstruos que tiene su encanto

Desde aquí, animo a cualquiera a adentrarse en ese universo fascinante que es Frankenstein, novela (y otras adaptaciones posteriores que ampliaban -o revisitaban- el mito de Frankenstein, caso de The ultimate Frankenstein, recopilación de relatos de grandísimos autores o ese Frankenstein desencadenado de Brian Aldiss, que traslada la acción -y la actualiza- al mundo futuro) y películas, fundamentalmente las clásicas de la Universal (sobre todo las dos de Whale), las de la productora inglesa Hammer (a todo technicolor) con un inolvidable Peter Cushing en el papel de un maquiavélico doctor; o ese experimento que raya la psicotronía pop que lleva por título Drácula contra Frankenstein dirigido por Jesús Franco.
Lobby card de La maldición de Frankenstein, la renovación del mito planteada por la productora británica Hammer dirigida por ese genio llamado Terence Fisher, todo un maestro del cine fantástico. Peter Cushing como el doctor y, nada más y nada menos, que Christopher Lee como la criatura. Hay que verla.

200 años después de su primera concepción la historia de Frankenstein y los límites de la ciencia siguen estando de plena actualidad.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Lecturas: Cenital de Emilio Bueso


Hace un par de días que acabo de terminar de leer Cenital, novela distópica escrita por Emilio Bueso (Castellón, 1974). Me ha gustado bastante. Mucho.  Por varios  motivos, aunque el principal, es el ambiente realista planteado por una novela que parece, en muchos aspectos, desalentadoramente cercana. La propuesta del autor es muy valiente y, en mi opinión, muy sensata. Ese apocalipsis energético generado en la crisis económica es inquietante. Y el comportamiento de la humanidad ante la catástrofe, tristemente previsible (o casi). Gran novela que plantea un debate de fondo acerca de cómo estamos viviendo en la actualidad y de los cambios serios que necesitaría la sociedad. Recomendable para todo el mundo.



Bueso es ingeniero de profesión, escritor que no puede vivir de sus creaciones literarias (bendito país este, donde lo mediocre triunfa y lo bueno languidece), por muy buenas que sean. Es uno de los autores (si no el que más) más valorados del género fantástico en la actualidad y ha fichado por la editorial Valdemar (referente fantástico en España) para publicar su última novela, Extraños eones, ambientada en la mitología creada por ese genio llamado Howard Phillips Lovecraft. Aún no ha caído en mis manos, pero no tardará, teniendo en cuenta el placer experimentado con Cenital. Hacía muchísimo tiempo que la literatura fantástica en castellano no me resultaba tan atractiva. Un autor a seguir pero, sobre todo, a leer.

viernes, 22 de julio de 2016

Nostalgia 80s: V

Seguimos con los artículos dedicados a la nostalgia centrados en los años '80. Está claro que la nostalgia vende. Solo hay que echar un vistazo a la cartelera de cine o a la programación de las distintas cadenas de TV. Todo vuelve, con mayor o menor acierto, pero todo vuelve.

Desde este pequeño rincón, solamente me quiero centrar en cosas que me gustan o me marcaron. Y hoy vamos a hablar de "V (Los visitantes)", tal y como se llamó en España. V es una serie de TV que se emitió entre 1983 y 1985 y que, para todos aquellos que la vimos (la mayoría de los treintañeros de ahora) nos impactó enormemente.

Hay que recordar que, entonces, en España solo teníamos 2 canales de TV: la 1 y la 2. Y V, la serie, se publicitó a bombo y platillo. Recuerdo que estaba de visita a mi abuela cuando llegué y puse la tele y vimos a Donovan infiltrado en una nave de los invasores y descubre su verdadera apariencia reptiloide y sus apetitos carnívoros, en especial, por reptiles y roedores.

















Esa imagen de los visitantes comiendo animalicos con su apariencia real de reptiles fue todo un shock para un chaval de unos 6 ó 7 años que tendría por entonces. Los chavales nos volvimos locos con V y se inició todo un fenómeno en torno a la serie. La revista Teleindiscreta (todo un referente para las emisiones televisivas españolas durante muchísimos años) publicó una serie de historias en formato pseudo-cómic en torno a V y, también, una serie de pegatinas con imágenes de la serie.

Además, la compañía Fiesta, la del Kojak, se hizo con los derechos para sacar unos ratones de gominola a 10 pesetas (2 duros de la época, que era bastante caro, todo sea dicho). Con éstos, podíamos emular a los personajes de V.

Y qué podríamos decir del personaje de Diana, la mala malísima de la serie, encarnada por Jane Badler. Toda una belleza que enamoró a más de uno (y de dos, entre los que me incluyo). Esas imágenes suyas enfundadas en el uniforme que vestían los visitantes (de claros rasgos fascistas - un elemento fundamental en el planteamiento de la serie) son muy evocadoras.

En cuanto al argumento, muy sencillo.No estamos hablando de Battlestar Galactica (una de las mejores series de TV de toda la historia, de la que ya comentamos algo aquí). Una serie de naves extraterrestres visitan la Tierra en son de paz. La realidad escondía una invasión en toda regla. A partir de aquí, una lucha entre los invasores y un grupo de resistencia armado. Como decía antes, en el discurso narrativo de la serie, se planteaban algunas referencias en torno al fascismo y su apariencia que, en la época, se nos antojaban un poco complejas para unos chavalines, pero hay están.


Referencias al nazismo (los uniformes, el logo de los visitantes, las armas...); al régimen de apartheid de Sudáfrica (por la segregación de la población ocucpada); e incluso a los experimentos con humanos que evocan la figura del tristemente célebre doctor Joseph Mengele se encuentran en la serie.

La serie tuvo una duración relativamente corta a pesar del enorme éxito que cosechó, dejando la trama con posibilidad de continuación. Sin embargo, V volvería en forma de remake en el año 2009 por solo 2 temporadas en la cadena NBC (antes de la serie, se publicó una novela ambientada 20 años tras el final de la serie de TV original).

Hoy día, más de 30 años después del final de la serie original, aquí estoy hablando de V. Está claro que esos recuerdos que dejó aún permanecen en mi memoria y, seguramente, me acompañarán por más tiempo. ¿Volvería a ver la serie? Lo cierto es que no. Prefiero mantener mis recuerdos tal y como están ahora, aún maravillados por la magia que envolvió hace 30 años y por la cautivadora belleza de Diana en su uniforme.