Arte y la Cultura Pop. Libros, discos, pelis, pinturas, edificios, cómics... Siempre con Pasión. Recuerdos, nostalgia e historias que me gustan. Haters back off!!!!
Fabulous!
domingo, 6 de marzo de 2016
A propósito de Tarantino
No se puede decir que sea un gran fan del Tarantino actual. Pero tampoco soy un hater. Este blog no es para criticar, sino para alabar las cosas que me gustan y apasionan. No tengo ningún problema con Tarantino. Simplemente no me interesan mucho las películas que realiza ahora.
Recuerdo sus primeras películas: Reservoir Dogs, Pulp Fiction y Jackie Brown. Hasta ahí llegó mi relación de fan. Las tres, en mayor o menor medida, tuvieron una gran importancia en mi desarrollo en unos años que viví apasionadamente. Cine de acción, serie B, Blaxploitation, actores míticos caídos en desgracia (Pam Grier, John Travolta, Bruce Willis...) volvían a nacer, artísticamente hablando.
Pero el Tarantino actual se merece todos mis respetos porque siempre hace las cosas a su manera. Es de los pocos directores de cine actuales que puede permitirse realizar lo que le de la gana sin que nadie le discuta ningún detalle. Y esto es así, porque sus películas dan dinero. Y en sus películas, ahora más que antes, se notan sus influencias. De hecho, él no lo esconde. Es un fan del cine, de todo tipo de cine. Algo que aprendió trabajando en un videoclub y viendo una película detrás de otra, de los grandes maestros y de otros géneros y autores menos reconocidos (o directamente olvidados por su carácter de artesanos del cine). Cinefilia y cinefagia unidos.
En el caso de su última película, Los odiosos ocho (The hateful eight), estrenada hace poco, reivindica, de nuevo (ya lo hizo en Django y en Kill Bill), el Western. En concreto el conocido como Spaghetti Western. A mi particularmente el Western (las películas del Oeste) me apasiona y, las europeas en concreto (muchas co-producciones europeas realizadas en suelo español con técnicos y actores de todo el mundo) son muy interesantes. En este punto, destacan las realizadas por directores italianos: los 3 Sergios (Leone, Sollima y Corbucci) destacan entre el pelotón de directores que realizaba estas películas de carácter eminentemente popular, ya que se dirigían al mercado de los cines de barrio, donde eran proyectadas en dobles sesiones. Pero también habría que mencionar a otros directores como Duccio Tessari, Tonino Valerii, Enzo G. Castellari que trabajaron en el género. Todos ellos dejaron cosas interesantes en películas de distinto valor, pero con algún detalle que las hace merecedoras de algún recuerdo positivo.
El caso es que el Western (el Spaghetti en particular más aún) fue un género maltratado por la crítica. Pero resulta que llega el enfant terrible del cine actual (Tarantino) a enmendar las cosas. Y la apreciación del público y de la crítica cambia. Si alguien se interesa y recurre al material original (a la influencia) y no a la copia o referencia moderna realizada por el cineasta de turno, me parece genial. Porque se pone en verdadero valor la valía de esos artesanos que se dejaban la piel en rodajes leoninos y que contribuyeron a forjar el imaginario colectivo de una generación. Creando una forma muy distinta de entender un género, el Western, tan americano, que se sublimó en Europa y volvió de nuevo al cine americano. El hecho de el aclamado Iñárritu use en El renacido una base de Western (sin serlo realmente) da buena cuenta del cambio de criterio (para mejor) actual.
En Los odiosos ocho, además de usar como base el Spaghetti Western (Corbucci sobre todo), hay referencias directas a una película como La cosa (The thing) de John Carpenter. Un gran clásico del Terror de los '80 con unos increíbles efectos especiales a cargo de Rob Bottin y Stan Winston entre otros. Una película de culto que fracasó comercialmente en su estreno. En lo nuevo de Tarantino, se recuperan escenas sacadas de La cosa, además de su actor principal, el reivindicable Kurt Russell, que se erige en protagonista aquí después de varios años relegado a proyectos menores. Si alguien no ha visto La cosa, que lo haga de inmediato. Pero también pone de nuevo en uso el rodaje en analógico (algo que ciertamente no ha desaparecido del todo), y utiliza un formato panorámico de 70 mm (algo más complejo de utilizar y, sobre todo, de proyectar en un cine cualquiera; esto llegó al punto de que solamente una sala de cine de toda España podía exhibir la película de Tarantino tal y como fue concebida, ya que no existen pantallas tan grandes ahora). Además del formato, se permitió el lujo de introducir un interludio, dividiendo el film en 2 mitades. Para que el público pudiera ir al aseo o lo que fuera necesario. Una costumbre que era habitual en las grandes películas épicas de los '50 y '60 (por ejemplo, en Ben-Hur o Cleopatra), pero que ha desaparecido del cine actual, a pesar de la duración de las películas actuales se ha disparado hasta casi llegar a las 3 horas. Particularmente viví el uso del entreacto en la película Nixon de Oliver Stone, proyectada en el cine Coliseum de Murcia en mitad de los años '90. Aunque creo que se debió a algún error del proyeccionista.
Y es que el cine actual está muy bien, con autores y obras mejores y peores. Pero no se ha inventado todo ahora. Antes, existió un tipo de cien que ha influenciado a los directores del presente. El que éstos, ahora reivindiquen ese cine que les marcó, es un buen motivo para indagar en ello. Seguro que se sorprenderían.
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martes, 1 de marzo de 2016
Los sin nombre
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| Cartel español de la película |
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| Balagueró preparando un plano |
Los sin nombre, 1999, supone la opera prima de Jaume Balagueró, que la escribe y dirige, y también un acercamiento a este género desde una perspectiva muy diferente de la que tuvo en su época de mayor esplendor, esto es, los años '70. Sin en los años gloriosos del llamado "terror de pipas", todo se basaba en un cóctel de sexo y sangre (eros y tánatos) muy explícito (para los cánones de la época), más de sangre que de sexo (por motivos de censura). Los resultados de este cóctel fueron variables, a veces mejores, otras peores. Pero siempre con una mezcolanza de Terror y de Fantasía, con toques de Ciencia Ficción (de cuando en cuando), que hizo que este género se denominara en España como Fantaterror. Pero esto es otra historia de la que hablaremos en otra ocasión.
Usa una novela del escritor británico Ramsey Campbell (La secta sin nombre, The nameless) escrita a principios de los '80 y le da un enfoque más contemporáneo: los años '90; y la localiza en Barcelona. Como decíamos, usa un enfoque más cercano al cine policíaco y al thriller que al género de terror puro, con una perspectiva realista que está influenciada por Seven de David Fincher, rodada unos años antes. En este sentido, destaca una puesta en escena donde abundan los colores fríos y los grandes contrastes de luces y sombras, con una fotografía realista y unas localizaciones que destacan el carácter feísta que impregna toda la película.
La trama arranca con el descubrimiento del cadáver de una niña y la asignación al caso de un par de policías. Años más tarde, uno de ellos es contratado por la madre de la niña para que le ayude, ya que ha recibido una inquietante llamada de alguien que afirma ser su hija. Afirma que está viva y retenida contra su voluntad.
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| Emma Vilarasau es una abnegada madre. Grandísima interpretación. |
La madre, interpretada por Emma Vilarasau, sufre una agonía interior por esta turbadora llamada, que cuestiona las bases de su vida hasta entonces: una existencia quebrada por la pérdida de su hija que ya comenzaba a rehacer para poder seguir adelante. Karra Elejalde será el actor encargado de dirigir la investigación que le llevará a un mundo más oscuro y cercano de lo deseable. Con la ayuda de un periodista especializado en sucesos paranormales (interpretado por Tristán Ulloa), conocen la existencia de una secta que podría ser la responsable de este crimen.
Lo más inquietante de la película es ese tono cercano, tan realista. Los verdaderos monstruos de la sociedad no tienen nada que ver con criaturas fantásticas. Están a nuestro lado. Y sus actos son más crueles y aborrecibles que los de cualquier monstruo clásico, sea un vampiro, una momia, un hombre lobo, etc.
| Impresionantes efectos especiales de maquuillaje de la DDT, una compañía puntera en esta materia en nuestro país |
Otra cosa que destaca en el film es la gran calidad de los efectos especiales, en este caso realizados por los grandes especialistas de DDT. Sin embargo, la cinta no se recrea en mostrar sangre y vísceras. Lo hace todo con un toque bastante elegante que sugiere más que muestra al espectador. Me gustaría resaltar también el llamado "efecto Balagueró", un pequeño golpe de efecto consistente en insertar unas imágenes que, en principio, no tienen nada que ver con la trama, aunque sí que tienen relación con ella. Estos insertos, muy rápidos y movidos, sobresaltan al espectador, creando una sensación de desasosiego, que tendremos presente hasta la resolución de la trama. Debo señalar que este efecto ha sido mimetizado y asimilado por todo el cine de terror desde Los sin nombre en adelante, no solo en España.
Balagueró se distancia del tono sobrenatural que tiene la novela de Campbell hacia el final de la misma para centrarse en este terror contemporáneo de corte realista. En mi opinión, después de haber visto la película en varias ocasiones y de haber leído la novela un par de veces, ambas presentan semejanzas y diferencias. Si tuviera que elegir entre la película o el libro, me decantaría por el tono realista de la película. Aunque, en la novela también se dan algunos momentos de auténtico terror. Para resumir podemos decir que nos encontramos ante dos productos que se complementan perfectamente.
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| El argentino Carlos Lasarte interpreta a Santini. Se ha convertido en el actor-fetiche de Balagueró. |
Los sin nombre fue la punta de lanza de una segunda oleada del cine de terror patrio. Esta oleada fue dirigida por la productora Filmax de Julio Fernández, que puso en marcha, un proyecto muy ambicioso de corte internacional: la Fantastic Factory. Un proyecto para realizar varias co-producciones en suelo español con algunos nombres internacionales destacados del género (Brian Yuzna y Stuart Gordon) y una serie de talentos emergentes patrios. Entre estos últimos destacaron Balagueró y Paco Plaza (ambos coautores de Rec, una de las películas más exitosas del terror nacional, que inauguró una saga con 4 títulos y que llegó a contar con la adaptación para el público estadounidense con el nombre de Quarantine). Balagueró realizaría su segunda película como director (Darkness) dentro de la Fantastic Factory y Plaza debutaría en el largometraje con El segundo nombre, una notable película en la línea de Los sin nombre. Incluso se basaba también en una novela escrita por Ramsey Campbell. Ambas películas forman un excelente doble cartel de este nuevo cine fantástico nacional que tiene varios títulos muy destacables (por ejemplo, Memorias del ángel caído sería otro título a reivindicar).
Para terminar, me gustaría dejar aquí el traíler de Los sin nombre. Si alguien se anima, no creo que se sienta defraudado. No se trata de una película perfecta, pero sí que es una interesante muestra de un género, el terror, que ha dejado algunas obras notables en la filmografía nacional, por desgracia, muchas veces menospreciadas por nuestros críticos (aunque aclamadas en el extranjeros como productos de éxito e, incluso, como auténticas películas de culto en algunos casos). Otro día, nos centraremos en el Fantaterror y en la, cuanto menos curiosa, trayectoria de la Fantastic Factory.
Recuerden: "La maldad es una llave. Abre puertas".
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viernes, 26 de febrero de 2016
True crime y A sangre fría
Hace unos meses se creó en Estados Unidos una polémica por el programa de Netflix Making a murderer, que analizaba un caso real de un condenado por asesinato. Unos meses antes, la HBO emitía The Jinx: the life and deaths of Robert Durst. Aquí teníamos un caso cerrado que se reabría por la investigación paralela que llevaban a cabo en el documental. Y un poco antes, en este caso, en formato radiofónico, nos encontramos con un auténtico éxito de público. Estoy hablando del podcast Serial dirigido por Sarah Koenig. Se reconstruía un caso de asesinato adolescente en Baltimore (EEUU) ocurrido en 1999. Hoy en día se emite una segunda temporada que analiza otro caso muy distinto de este primer homicidio.
El morbo que despierta entre el público el trabajar con material de la realidad es mayor que el de la tradicional ficción basada en hechos reales, algo que, por otra parte, ha existido desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, el auge que experimenta el género del true crime en estos días no es algo particular de nuestra época. Se remonta a los años '50 del pasado siglo XX. Y una obra capital de la literatura norteamericana fue la culpable. A sangre fría (In cold blood), escrita por Truman Capote entre 1959 y 1966.
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| El escritor Truman Capote posando ante la cámara sosteniendo unos ejemplares de A sangre fría |
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| Fotografías policiales de los asesinos de los Clutter |
Cuando al fin publicó su libró en 1966 se sintió liberado. Pensó que podría escapar de toda la barbarie que encerraba aquel crimen que sacudió América. No fue así. Nunca volvió a ser la misma persona. Capote se entregó, con más ahínco si cabe, a los excesos de las grandes fiestas con celebridades de su época y todo lo que ello conllevaba. Quizás, así podría aliviar su alma. El caso es que su imagen de artista frívolo no se correspondía con lo que guardaba en su corazón.
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| Capote con los actores que dieron vida a los asesinos en el film de Brooks rodado en Kansas |
El resultado valió la pena. A sangre fría es una de las mejores novelas del siglo XX y, por extensión, de todos los tiempos. Su lectura le sumerge a uno en esa América profunda que sirvió de escenario a este horrendo crimen. Pero también, se mete dentro de la mente de los asesinos, a los que llegó a conocer muy bien, por las numerosas entrevistas que realizó. Las páginas avanzan sin prisa pero sin pausa. Nos preguntamos por qué. ¿Qué han hecho los Clutter para merecer ese final tan atroz? No encontramos una respuesta. La sensación final, cuando uno acaba de leer A sangre fría, es de abatimiento. De desconfianza en el género humano. Pero nos recomponemos y seguimos adelante.
Pero la lectura de este libro, de esta obra, no sólo es recomendable, es necesaria. No sé por qué pero estoy deseando sumergirme en el entramado de este crimen por tercera vez. También es muy recomendable el ver la gran película que escribió y dirigió el excelente cineasta Richard Brooks. Se apropió de ese tono de documento que tiene la novela, pero le dio también un tono de cine policíaco atípico, con la persecución a los criminales. Y además, supone un alegato contra la pena capital. Todo ello mezclado con un excelente montaje y una fotografía en blanco y negro aderezados con una banda sonoro en clave de jazz, cortesía de Quincy Jones. Era la primera vez que Hollywood (no así en Europa; ese honor lo tiene Ascensor para el cadalso de Louis Malle con música del genio de Miles Davis en su mejor época) utilizaba jazz (un género asociado a la población afroamericana por sus intérpretes y a una forma de vida disoluta) en una película de gran presupuesto. No sería la última.
viernes, 5 de febrero de 2016
Freaks
Hoy vamos a hablar de Freaks.
Todo el mundo es un "friki" de algo o se considera "friki", pero ¿qué es ser un friki? Por "friki" se entiende algo que es estrafalario o extravagante o extraño. De ahí, cualquier persona que tenga aficiones minoritarias se considera que es un "friki". Pero, hoy, todo el mundo es "friki" de algo.
Bien, este mal uso (y abuso) de la la palabra "friki" NO es nuestro tema de hoy, aunque me viene a la cabeza el engendro patrio que lleva por nombre FBI - Frikis buscan incordiar. No sé por qué, pero así es.
En cambio, si hay alguna película (esta vez sí, PELÍCULA con mayúsculas) que me inquietó durante años fue Freaks o La parada de los monstruos de Tod Browning, el film realizado en 1932 para el estudio Metro Goldwyn Mayer. Las historias que circulaban sobre ésta me resultaban fascinantes, ya que, aunque se encuadraba, tradicionalmente, dentro de las películas de terror surgidas en los años '30 por la productora Universal y otras que quisieron subirse al carro de este éxito inesperado. Estamos hablando de Drácula (ésta dirigida también por Tod Browning con Bela Lugosi como icono vampírico universal en un personaje que le marcaría para el resto de su vida), de Frankenstein, de La Momia...
La Metro le encargó a Browning un film de terror para canalizar el éxito que éste había conseguido con su adapatación de Drácula para la productora rival Universal. Sin embargo, Browning concibió un proyecto mucho más personal basado en la novela Spurs de Tod Robbins, que se ambientaba en el ambiente de un circo. Para Browning, que había formado parte de estos espectáculos de side-show, donde se mostraban distintos personajes de feria o freaks, fenómenos de la naturaleza, caracterizados por sus deformidades o alteraciones físicas, que eran reales en su mayoría.
Y esto es lo que encontramos en La parada de los monstruos o Freaks, todo un espectáculo protagonizado por estos seres que no son como el resto de nosotros. Aquí, en esta película, los grandes protagonistas son ellos, es como un homenaje a su humanidad, tal y como yo lo veo. La historia, el romance, por interés, de una bella trapecista con uno de los freaks (en este caso, un enano) desencadenará una reacción en ellos cuando se dan cuenta del engaño.
Cuando la vi por primera vez fue en el canal TCM. Más tarde, conseguí la edición especial en DVD que incluye un documental sobre el rodaje del film. Aquí, se especula sobre el ambiente del rodaje y la impresión que dio una película como esta cuando se estrenó. Al parecer, algunos de los freaks, no se sintieron muy a gusto ya que la mayoría del personal técnico y artístico de la Metro Goldwyn Mayer no era muy del agrado de compartir el espacio con "atracciones de feria" a sus ojos.
Lo que sí está claro es que cuando se estrenó, Freaks fue un sonoro fracaso comercial. La gente no quería ver algo que era real. Aquí no había ningún Monstruo que viniera del exterior, ajenos a su realidad cotidiana. Los freaks eran (son reales) y eso no lo podían soportar los espectadores de esta época, la Gran Depresión, donde si triunfaron las películas de terror eran por ese fenómeno de evasión que provocaban esas historias, la mayoría con un final feliz, donde se restauraba la normalidad. Aquí, se realizó un nuevo montaje y se añadió un happy ending pero, no impidió que la película se retirara de las pantallas tras pocos meses.
Es más, acabó siendo prohibida en Estados Unidos y Reino Unido. Al parecer, fue exhibida, de modo clandestino, en algunos circos norteamericanos. El propio Tod Browning vio cómo su carrera como director terminaba. Acabó rodando La marca del vampiro y Muñecos infernales, ambas muy apreciables ejercicios de un terror más convencional, sobre todo, la última.
Pero tras el ostracismo de la película, llegó su resurrección. Esta ocurrió en 1962, cuando, en el Festival de Venecia, se reestrenó con gran acogida por parte de la crítica. Desde entonces, se convirtió en un film de culto que ha tenido una sombre muy alargada en forma de influencias evidentes (El hombre elefante de David Lynch, Santa Sangre de Alejandro Jodorowski), sutiles (en la obra de Federico Fellini, en Viridiana de Buñuel) o parodias (La disparatada parada de los monstruos o Freakz, creo que estrenada solamente en vídeo; aún conservo en VHS una copia y se dejaba ver: muchos efectos especiales, buena y potente banda sonora, algunas risas...).
En el ámbito televisivo también se nota la influencia de la cinta de Browning en la serie de HBO Carnivale o en un episodio de Expediente X. También me acuerdo de una canción de Sepultura incluida en su genial álbum Chaos A.D.: "Freaks (We who are not as others)".
Me despido recomendando el visionado de Freaks como no podía ser de otro modo. Es una delicia poder recuperar una obra tan especial cuya realización en los días que corren sería imposible. Seguro que cada vez que alguien la ve (abajo el enlace) se convierte en uno de nosotros:
"One of us! One of us!"
Película de Freaks completa
Todo el mundo es un "friki" de algo o se considera "friki", pero ¿qué es ser un friki? Por "friki" se entiende algo que es estrafalario o extravagante o extraño. De ahí, cualquier persona que tenga aficiones minoritarias se considera que es un "friki". Pero, hoy, todo el mundo es "friki" de algo.
Bien, este mal uso (y abuso) de la la palabra "friki" NO es nuestro tema de hoy, aunque me viene a la cabeza el engendro patrio que lleva por nombre FBI - Frikis buscan incordiar. No sé por qué, pero así es.
En cambio, si hay alguna película (esta vez sí, PELÍCULA con mayúsculas) que me inquietó durante años fue Freaks o La parada de los monstruos de Tod Browning, el film realizado en 1932 para el estudio Metro Goldwyn Mayer. Las historias que circulaban sobre ésta me resultaban fascinantes, ya que, aunque se encuadraba, tradicionalmente, dentro de las películas de terror surgidas en los años '30 por la productora Universal y otras que quisieron subirse al carro de este éxito inesperado. Estamos hablando de Drácula (ésta dirigida también por Tod Browning con Bela Lugosi como icono vampírico universal en un personaje que le marcaría para el resto de su vida), de Frankenstein, de La Momia...
La Metro le encargó a Browning un film de terror para canalizar el éxito que éste había conseguido con su adapatación de Drácula para la productora rival Universal. Sin embargo, Browning concibió un proyecto mucho más personal basado en la novela Spurs de Tod Robbins, que se ambientaba en el ambiente de un circo. Para Browning, que había formado parte de estos espectáculos de side-show, donde se mostraban distintos personajes de feria o freaks, fenómenos de la naturaleza, caracterizados por sus deformidades o alteraciones físicas, que eran reales en su mayoría.
Y esto es lo que encontramos en La parada de los monstruos o Freaks, todo un espectáculo protagonizado por estos seres que no son como el resto de nosotros. Aquí, en esta película, los grandes protagonistas son ellos, es como un homenaje a su humanidad, tal y como yo lo veo. La historia, el romance, por interés, de una bella trapecista con uno de los freaks (en este caso, un enano) desencadenará una reacción en ellos cuando se dan cuenta del engaño.
Cuando la vi por primera vez fue en el canal TCM. Más tarde, conseguí la edición especial en DVD que incluye un documental sobre el rodaje del film. Aquí, se especula sobre el ambiente del rodaje y la impresión que dio una película como esta cuando se estrenó. Al parecer, algunos de los freaks, no se sintieron muy a gusto ya que la mayoría del personal técnico y artístico de la Metro Goldwyn Mayer no era muy del agrado de compartir el espacio con "atracciones de feria" a sus ojos.
Lo que sí está claro es que cuando se estrenó, Freaks fue un sonoro fracaso comercial. La gente no quería ver algo que era real. Aquí no había ningún Monstruo que viniera del exterior, ajenos a su realidad cotidiana. Los freaks eran (son reales) y eso no lo podían soportar los espectadores de esta época, la Gran Depresión, donde si triunfaron las películas de terror eran por ese fenómeno de evasión que provocaban esas historias, la mayoría con un final feliz, donde se restauraba la normalidad. Aquí, se realizó un nuevo montaje y se añadió un happy ending pero, no impidió que la película se retirara de las pantallas tras pocos meses.
Es más, acabó siendo prohibida en Estados Unidos y Reino Unido. Al parecer, fue exhibida, de modo clandestino, en algunos circos norteamericanos. El propio Tod Browning vio cómo su carrera como director terminaba. Acabó rodando La marca del vampiro y Muñecos infernales, ambas muy apreciables ejercicios de un terror más convencional, sobre todo, la última.
Pero tras el ostracismo de la película, llegó su resurrección. Esta ocurrió en 1962, cuando, en el Festival de Venecia, se reestrenó con gran acogida por parte de la crítica. Desde entonces, se convirtió en un film de culto que ha tenido una sombre muy alargada en forma de influencias evidentes (El hombre elefante de David Lynch, Santa Sangre de Alejandro Jodorowski), sutiles (en la obra de Federico Fellini, en Viridiana de Buñuel) o parodias (La disparatada parada de los monstruos o Freakz, creo que estrenada solamente en vídeo; aún conservo en VHS una copia y se dejaba ver: muchos efectos especiales, buena y potente banda sonora, algunas risas...).
En el ámbito televisivo también se nota la influencia de la cinta de Browning en la serie de HBO Carnivale o en un episodio de Expediente X. También me acuerdo de una canción de Sepultura incluida en su genial álbum Chaos A.D.: "Freaks (We who are not as others)".
Me despido recomendando el visionado de Freaks como no podía ser de otro modo. Es una delicia poder recuperar una obra tan especial cuya realización en los días que corren sería imposible. Seguro que cada vez que alguien la ve (abajo el enlace) se convierte en uno de nosotros:
"One of us! One of us!"
Película de Freaks completa
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miércoles, 3 de febrero de 2016
Battlestar Galactica
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| Principales actores de Battlestar Galactica 2003. De izquierda a derecha: Edward James Olmos, Mary McDonnell, Jamie Bamber, Katee Sackhoff, Tricia Helfer, James Callis y Grace Park. |
Y, aunque tengo varias cosas pensadas para publicar (algunas incluso en desarrollo), hoy me decido a hablar de una de mis pasiones. Una pasión que se ha visto reavivada por los recientes artículos (excelentes y muy profundos) publicados en la revista cultural Jotdown y por el extenso especial dedicado por los chicos del podcast La órbita de Endor. Ambos muy recomendables para quien ya ha visto la serie (dejo los enlaces al final).
Se trata de Battlestar Galactica. Es decir la serie de televisión que se emitió desde 2003 y que revolucionó el género de la ciencia-ficción. Lo hizo de un modo tal, que aún hoy se busca una serie heredera, pues muchas series lo han intentado y todas se han quedado en el camino.
El caso es que Battlestar Galactica es un remake de una serie homónima surgida en 1978 a rebufo del éxito de Star Wars, pero supera con mucho a su original. Y esto, no es algo que podamos decir casi nunca. Lo que en la serie original era una ficción destinada a un público juvenil con unas similitudes más que evidentes con La guerra de las galaxias (es decir, un claro exploit en toda regla), en la reimaginación (es el término que utilizaban sus artífices) de 2003 va mucho más allá.
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| Battlestar Galactica original de 1978 |
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| Uno de los Viper o cazas de combate que emplea Galactica para su defensa. Aquí se respetó el diseño original de la serie de 1978, que, a su vez, se inspiraba en los X-Wings de Star Wars |
Partiendo de una premisa propia del género de ciencia-ficción, durante todo el desarrollo de la serie vamos a asistir a una profunda reflexión sobre la humanidad y sus problemas. Una reflexión bastante más profunda de la que podemos encontrar en otros productos de autor o no genéricos en mi modesta opinión. Como anécdota, diré que llegué a la serie por recomendación de un amigo que la veía sin la compañía de su pareja. Yo me disponía a hacer lo propio, aunque, finalmente, mi mujer y yo acabamos viendo la serie juntos, y, los dos, nos hicimos fans de ella para siempre.
Y es que esta Galactica reimaginada tiene muy presente los acontecimientos, aún recientes, de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Guerra, religión, odio, fanatismo, derecho a la vida, aborto, eutanasia, libertad, derechos, el enfrentamiento entre el poder civil y el militar... Tenemos de todo en el mensaje, profundamente humanista, que impregna el tono de la serie. No quiero estropear a alguien que lea estas líneas la trama. Yo mismo, echo de menos la sorpresa inicial que me deparó su primer visionado.Solamente diré que todo parte de un conflicto entre la humanidad y los cylon, una raza de robots creada por el hombre y que se rebela contra él. Este conflicto pone sobre las cuerdas la supervivencia misma de la raza humana y sirve para destacar aspectos tremendamente humanos como los esbozados arriba.
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| Cylon de 2003, con un diseño mucho más estilizado que los de la serie original |
Ahora que he vuelto a revisitar la serie, no me sorprendo de la tremenda calidad que subyace a un producto televisivo tan cuidado como éste. Ya me encandiló en su momento, pero ahora aprecio, aún mejor si cabe, algunos aspectos como los siguientes:
- El guión, muy sólido, que respalda una trama cerrada en la que se ofrecen distintos puntos de vista y se cuidan mucho los detalles.
- Los personajes, con unos principales que están muy bien delimitados y presentan diversas aristas y matices, y unos secundarios, que adquieren bastante protagonismo en muchos momentos, lo que enriquece la trama.
- El trabajo de ambientación, bajo mi punto de vista, muy logrado y que no chirría. Digo esto a sabiendas de la serie se estrenó en 2003 y los efectos especiales han avanzado muchísimo. Pero, el hecho de no hacer recaer la serie en efectos digitales (en su mayoría hay mucho trabajo de maquetas que se complementa con CGI) hace que la serie haya envejecido muy bien.
- El desarrollo de tramas a lo largo de varios episodios que podríamos llamar especiales, junto con otros de trama auto-conclusiva contribuyen a dinamizar la línea argumental principal, completando detalles.
- La utilización de los cliffhangers, que hacen que al acabar cada episodio siempre te quedes con ganas de más. Pocas veces, he tenido la sensación de adicción que provoca el visionado de esta serie, especialmente en la primera temporada, donde no hay momentos para la tregua.
Otra cosa que me gustaría comentar y que pasé por alto la primera vez fue la de los episodios publicados en Internet (webisodes) que anticipaban aspectos de las tramas que se iban a desarrollar en temporadas posteriores. En este sentido, no recuerdo ninguna otra serie televisiva que haya hecho esto anteriormente y, si bien, se puede perfectamente, seguir su desarrollo sin verlos, es algo que dice mucho de cómo se cuidaba a los espectadores. Pues, de este modo, se calmaba la ansiedad producida al acabar una temporada, por ejemplo, la segunda donde te quedabas sin aliento.
Para ir acabando, pues no me quiero extender más de la cuenta indicaré la estructura temporal de la serie:
- Miniserie o temporada 0 que consta de 2 episodios. Son fundamentales para el desarrollo de la(s) trama(s) posterior(es).
- Temporada 1. Son 13 episodios que no dan tregua al espectador.
- Temporada 2. Consta de 20 episodios.
- Temporada 3.
martes, 29 de diciembre de 2015
LEMMY
| Haciendo gala de su particular y siempre presente sentido del humor |
Sencillamente hoy NO tocaba hablar aquí de Lemmy ni de su banda, Motörhead. Pero esta mañana me he levantado con la triste noticia de su muerte con solo 70 años.
Lo cierto es que últimamente no estaba pasando su mejor momento en cuanto a salud se refiere. Porque, en lo artístico, acababa de publicar dos grandes discos casi seguidos de una banda que nunca defraudaba. Pero la salud le falló a un tipo que parecía que iba a vivir para siempre. Y duele, porque ha sido un golpe bajo, totalmente inesperado.
En los últimos meses había fallecido el batería original de la banda Philthy Animal Taylor, 10 años más joven que el propio Lemmy. Y el guitarrista actual (desde 1984) de la banda, Phil Campbell está teniendo sus propios problemas por lo que la banda tuvo que cancelar varios conciertos recientemente.
| Junto a su gran amiga Wendy O Williams, líder de Plasmatics, que se fue demasiado pronto |
Pero Lemmy era indestructible. Un tipo con ese estilo de vida tan salvaje (en los últimos tiempos ya menos), que era la viva imagen del outlaw rockero por excelencia, un icono del Rock 'N' Roll de todos los tiempos se nos ha ido. Ahora está en el Olimpo del Rock junto con su gran amiga Wendy O Williams, junto con Johnny Thunders, con Stiv Bators, con Johnny Hendrix (de quien fue roadie) y con todos los demás que dejaron este planeta físicamente pero siempre estarán con nosotros, pues su legado perdurará por todos los tiempos.
| Lemmy junto con otra leyenda del Rock, Ozzy |
Resulta curioso pensar en la extraña popularidad de que gozaban Motörhead en la actualidad. Tenían un estatus de grandes estrellas a pesar de que no han vendido grandes cantidades de discos en toda su carrera. Esta fama tardía, que tanto decía Lemmy les ayudaba a pagar sus facturas (y se lamentaba de que no hubiera llegado antes), se debía a un recomendable documental sobre la figura del líder de la banda, Lemmy titulado de forma homónima. En él, podemos observar al hombre que hay detrás de la leyenda, Mr. Lemmy Kilminster himself, viviendo su día a día en Los Angeles.
Todo el mundo quería a Lemmy. Todos en el negocio del Rock (e incluso fuera de él) le apreciaban y le respetaban porque sabían que era uno de los pocos personajes reales de un mundo donde (casi) todo es pose. Por eso hoy es un día triste. Cada vez quedan menos.
En España tuvieron gran éxito en los primeros '80 con el auge del Heavy Metal, a pesar de que no eran una banda de este estilo. Más recientemente, era fácil observar a adolescentes llevar camisetas y sudaderas con el logo de la banda, Snaggletooth, que se pueden adquirir en tiedas Fast Fashion tipo Bershka o Stradivarius. Muchos de ellos, la gran mayoría, no han escuchado un disco, no solo de Motörhead, sino de Rock. Una pena.
Recuerdo cuando quise comprar una hebilla de cinturón con Snaggletooth en una tienda de discos de Murcia. Me pedían 4000 pesetas, un auténtico pastón, vamos un robo, para un chaval que tenía muy poco. Por supuesto, no pude comprarla. Lo que sí que llevé con orgullo fue un parche en mi cazadora vaquera del disco "Iron Fist". Éste estaba acompañado de otros colosos como Dio.
| Snaggletooth. La mascota-logotipo de la banda |
Mi primer recuerdo con ellos fue a través de un recopilatorio en CD que compré a mediados de los '90. Yo me estaba iniciando en la música Heavy Metal y Hard Rock y Motörhead tenían un aura de leyenda así que había que escucharles. Recuerdo que cuando puse su música fue algo diferente, no era Heavy, no era Hard Rock, no era Punk, no era Thrash... Era puro y sucio Rock 'N' Roll tocado a una velocidad endiablada. No es de extrañar que muchísimos grupos (por ejemplo Metallica) reivindicaran la influencia de Motörhead en su música.
Desde entonces estaba enganchado y les seguí. Aunque lo que más me gustaba de ellos eran sus primeros discos con el guitarrista Eddie Fast Clark: "Motörhead", "No sleep 'till Hammersmith", "Overkill"... Durante toda su carrera fueron fieles a su estilo musical. Quiero decir que sabías cómo sonaba un álbum de Motörhead, eran incofundibles y, en los últimos años, como he mencionado antes, habían vuelto a sacar grandes discos. Nunca sacaron un disco malo, siempre había buenas canciones, pero en comparación con sus primeros discos desmerecían un poco. Lemmy siempre fue un gran compositor y trabajó, entre otros, para su gran amigo Ozzy Osbourne en uno de sus mejores discos, el "No more tears".
Bueno mejor pasarse a escuchar la música de Lemmy que nos acompañará para siempre. Ese es el mejor homenaje que se le puede hacer. Y, por qué no, leer o releer su biografía que incluso está publicada en castellano desde el año pasado. Está trufada de las mil y una aventuras que vivió este pirata del Rock.
| Lemmy (1954-2015) RIP |
martes, 22 de diciembre de 2015
Mis primeros recuerdos terroríficos
Se considera que el cine nació el día 28 de diciembre del año 1895. Ese día, los hermanos Lumiére en París proyectaron algunos de sus primeros films al público. Desde esa fecha en adelante, este invento llamado cinematógrafo, fue evolucionando sin parar, conformando un nuevo lenguaje artístico que se convirtió en la forma de entretenimiento masiva hasta nuestros días. Pero de este tema se hablará en otro momento.
En mi caso personal, mi primer acercamiento a un cine fue con mi primo José que me llevó a un cine de barrio, de estos que proyectaban películas que no eran de estreno, sino que reponían películas más antiguas o hacían dobles sesiones de películas de bajo presupuesto. En este caso, el doble cartel que tenía este cine de Alcantarilla (hoy tristemente cerrado desde hace bastantes años) era una doble sesión de terror, de terror animal para ser más concretos. Alligator (La bestia bajo el asfalto, Lewis Teague, 1980) y Razorback (Los colmillos del infierno, Russel Mulcahy, 1984).
Tengo vagos recuerdos de este bautizo cinematográfico, aunque algunas imágenes del cocodrilo y del jabalí (de tamaños gigantescos) poblaron mis sueños durante algún tiempo. No es de extrañar, por tanto, mi gusto por el cine de Terror que se ha transformado en pasión.
Otras imágenes que se transformaron en pesadillas durante mi infancia fueron las siguientes:
En mi caso personal, mi primer acercamiento a un cine fue con mi primo José que me llevó a un cine de barrio, de estos que proyectaban películas que no eran de estreno, sino que reponían películas más antiguas o hacían dobles sesiones de películas de bajo presupuesto. En este caso, el doble cartel que tenía este cine de Alcantarilla (hoy tristemente cerrado desde hace bastantes años) era una doble sesión de terror, de terror animal para ser más concretos. Alligator (La bestia bajo el asfalto, Lewis Teague, 1980) y Razorback (Los colmillos del infierno, Russel Mulcahy, 1984).
Tengo vagos recuerdos de este bautizo cinematográfico, aunque algunas imágenes del cocodrilo y del jabalí (de tamaños gigantescos) poblaron mis sueños durante algún tiempo. No es de extrañar, por tanto, mi gusto por el cine de Terror que se ha transformado en pasión.
Otras imágenes que se transformaron en pesadillas durante mi infancia fueron las siguientes:
- El niño vampiro de "Regreso a Salem's Lot" que vi por televisión. Aquellos ojos me acompañaban por los lugares oscuros de mi casa.
- El monstruo de "Aquella casa al lado del cementerio" de Lucio Fulci. En este caso, en casa de mi primo José (otra vez) de Alcantarilla. Ese Dr. Freudstein (qué nombre) de ecos lovecraftianos me acompañó durante años en mis pesadillas. De hecho, tardé bastantes años en poder volver la peli.
- La escena en la que Blacula (el Drácula negro) sale de la morgue y ataca a su primera víctima por sorpresa me dejó helado. De nuevo fue la televisión la culpable, en un pase por la mañana temprano.
- La serie de anime de Drácula de la productora Toei que pasaron en el programa infantil matinal de navidades Mazapán, presentado por Teresa Rabal y Torrebruno. Y aquí, el miedo vino por sorpresa porque eran dibujos animados pero este Drácula era muy sanguinario y cruel.
- Por supuesto, no podía dejar de hablar del Drácula definitivo, me refiero al personaje inmortalizado por, el recientemente fallecido, Christopher Lee. Esos ojos inyectados en sangre siempre me dieron cosica.
Bueno, me despido y os deseo dulces sueños.
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