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jueves, 8 de junio de 2017

Censurado: Las portadas de Sticky fingers

Icónico logotipo de la banda más grande de todos los tiempos. Inspirado en la boca de Mick Jagger.

Hoy una breve entrada sobre un sonado caso de la censura franquista.

Simplemente impresionante el diseño y la ejecución de este clásico del Rock.

El año de 1971 vio la publicación de Sticky fingers de los Rolling Stones. El primero de los discos en el que colaboró (en su totalidad) el genial guitarrista Mick Taylor, iniciando así el grupo una de sus épocas doradas.
La carpeta interior continuaba con el diseño global del vinilo. Coherencia y provocación con estilo. Parece ser que, a pesar de los rumores difundidos por el mismo Jagger, Warhol utilizó a varios modelos para esta icónica portada paquetera que crearía escuela.

Bien, pues en España, la portada original que diseñó el artista pop Andy Warhol fue considerada ofensiva por la Iglesia católica, encargada de velar por la moral de todos los españoles. Esa entrepierna enfocada en primer plano, que además incluía una cremallera de verdad (que se podía subir y bajar al antojo), toda una genialidad por parte del artista, no pudo verse en España hasta muchos años más tarde.
Fotografía interior con los miembros de los Rolling: Charlie Watts, Mick Taylor, Bill Wyman, Keith Richards y Mick Jagger. Genio y figura.

Sin embargo, a pesar de que la censura se encargó de sustituir esa portada también otros países como Taiwan, el caso español es mucho más conocido por la relevancia que tuvo la portada que se encargo para sustituir la original. En este caso, se optó por un diseño de John Pasche (quien también retocó la famosa idea original de la boca y los labios -de Ernie Cefalu, que cobró 200 dólares por ello- que se convertiría en el logotipo oficial de la banda; que aparece por vez primera en este pedazo de disco) y una fotografía original de Phil Jude.

Imagen explicativa de este icónico diseño, que hoy podemos "disfrutar" en todo tipo de objetos y memorabilia que podamos imaginar. Las camisetas en las grandes cadenas de moda serían uno más de éstos.


Cuando se editó oficialmente en la Rusia, en 1992, se cambió la portada original por esta otra. Una modelo femenina (no vaya a ser que nos equivoquemos de bando) con un cinturón con una hebilla con el símbolo comunista, la hoz y el martillo. Sin comentarios.

El disco editado en España, hoy una cotizada pieza de coleccionista, mostraba una lata de melaza de la que emergían unos dedos femeninos. Algo, desde luego, mucho más escabroso, que podría enlazar fácilmente con el naciente género cinematográfico del slasher.

Muy truculenta. Se eligió esta marca de melaza en concreto porque era la más espesa del mercado. La modelo, obviamente oculta bajo la lata, trabajó muy incómoda para lograr este resultado impresionante. A mí, particularmente, esta portada me parece mucho más provocadora y turbadora.

Para acabar, señalar la enorme influencia que esta tremenda obra de arte transformada en portada de disco ha tenido. Pues, no han sido pocos, los homenajes que ha recibido dentro del mundo discográfico. Yo aquí solamente voy a ilustrar con el álbum de debut de mis adorados Mötley Crüe, por otra parte, toda una declaración de las intenciones de la banda precursora del sleazy Rock.

El paquete de Vince Neil (frontman de Mötley Crüe y genuino cock rocker de la vieja escuela) ocupó el primer plano. Toda una declaración de intenciones. 


sábado, 3 de junio de 2017

Despidiendo a Chris Cornell



Soundgarden, cuyo nombre proviene de una escultura de Seattle

Han pasado ya unos días en los que he tratado de recuperarme del shock que me supuso la muerte de Chris Cornell. Su suicidio con solo 52 años me parece una tragedia terrible. Me ha costado mucho ponerme a escribir estas líneas a modo de pequeño homenaje para alguien que me seguirá acompañando durante el resto de mi vida con ese vozarrón que se desgarra en cada canción, esos aullidos que llenan el estéreo y se te clavan en el alma. No hay duda de que el mundo es un lugar peo ahora que ya no está entre nosotros.

La voz de Cornell siempre fue una de las grandes bazas del grupo, que tenía un sonido que mezclaba las influencias clásicas (Zeppelin, Sabbath,etc.) con la psicodelia, el punk o el blues



Se trata de uno de mis grandes ídolos de juventud, de esos años (a)dorados de adolescencia, en los que nos vamos formando como personas, construyendo nuestra identidad a base de leer, mirar (y escuchar) aquí y allá.
La formación clásica (que no la primera) de Soundgarden: Chris Cornell (guitarra y voces); Kim Thayil (guitarra principal); Matt Cameron (batería y percusión); Ben Shepherd (bajo)

Sin duda alguna, la generación de artistas Grunge, el considerado por muchos como el último gran movimiento musical, fue una de las más fructíferas en lo musical. Surgieron grandísimos grupos con un buen puñado de discos memorables, cuando no obras maestras absolutas. Algunos de ellos tuvieron éxito, de un modo rotundo, mientras que otros pues, no tanto. Pero, en el plano personal, las personalidades de varios de estos artistas estuvieron marcadas por la tragedia o la adicción (o ambas): los nombres de Andrew Wood, Layne Staley o Kurt Cobain son muy conocidos por todos. Ahora debemos sumar el de Chris Cornell a estos.


Andrew Wood una Rock star nacida fuera de tiempo, cuya muerte llegó antes incluso de la publicación de su primer disco
Cobain, el mártir del Grunge. Incomprensión y genialidad más adicción = muerte trágica
Layne Staley, la voz más personal del movimiento. 
El joven Cornell desfogándose en directo

Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam y Alice in chains, que serían los Big 4 del Grunge, construirían la banda sonora de una generación entera (junto con otros músicos y grupos). Algunos de sus canciones seguirán para siempre con nosotros.

Badmotorfinger iniciaría una trilogía maravillosa a la que le seguirían Superunknown y Down on the upside, que sería su último álbum hasta la reunión de hace unos años.

No voy a entrar a comentar otros aspectos sobre su carrera profesional fuera de Soundgarden. En lo que a mi respecta, el siempre será el cantante de esta gran banda. Canciones como Burden in my hand, Black hole sun, Rusty cage, Outshined y tantas otras seguirán resonando en mi cabeza por siempre.

Vídeoclip de Jesus Christ pose







jueves, 23 de marzo de 2017

RIP: Chuck Berry

Tenía 90 años pero su pérdida no es menos dolorosa. Uno de los grandes, uno de los padres fundadores de ese invento que se llama Rock 'n' Roll, sin duda, uno de los músicos más influyentes de todo el siglo XX.

Nacido en una familia de clase media, sus inquietudes musicales le llevarían a formar parte en varias bandas hasta que, mezclando diversos estilos musicales (Blues, Country, R&B...), daría con el género definitivo, creado por las diversas aportaciones de varios músicos.

Haciendo su célebre paso del pato en directo. Todo un gimmick imitado, por ejemplo, por Angus Young

El riff de guitarra de "Johnny B. Goode" es uno de los más conocidos e influyentes de todos los tiempos. Por suerte, y con gusto, es homenajeado en esa grandísima película que es "Regreso al futuro (Back to the future)", donde Marty McFly lo interpreta ante una audiencia qué, aún, no había sido asombrada con semejante pieza.

Por desgracia, en esa sociedad tan racista de la América de aquellos años '50 (su segunda mitad) no podía ver con buenos ojos como un músico de color triunfaba no solo ante los suyos. También atraía a las grandes masas de adolescentes blancos que caían hipnotizados ante ese ritmo infernal (decían). Es por eso, que tuvo unos desencuentros con la ley que acabarían con sus huesos en la cárcel.

Leonard Chess, de Chess Records en Chicago, grabó sus primeros éxitos.

Pero, aunque le privaron de un reinado que, sin duda, merecía, pudo volver y conseguir un éxito más moderado. No obstante, sufrió de problemas económicos por su mala gestión y por la carencia de un manager que supiera trabajar con una mayor amplitud de miras.

En escena con Keith Richards (devoto admirador) y Neil Young. Realeza musical.

Admirado con devoción por los jóvenes ingleses protagonistas de la British invasión (The Beatles, The Rolling Stones, The Who y muchísimos más) que no paraban de interpretar sus temas, tuvo un gran reconocimiento como autor e intérprete. El mismo Bob Dylan, persona a la que le cuestan los elogios decía sin ningún pudor, que Berry debería estar al mismo nivel que Shakespeare. No seré yo quien discuta esa afirmación, desde luego.

Elegancia y estilo con una gran técnica a la guitarra y aptitudes vocales para unas letras cargadas de intenciones.

Sus años finales que vivió en su Missouri natal, transcurrieron con problemas económicos y giras para paliar éstos. En sus conciertos, a pesar de su edad, nunca faltaba la entrega y la energía que ya querrían muchos músicos más jóvenes.

Será imposible olvidar su aportación a la Música en tantísimas grandes canciones: Roll over Beethoven, Rock 'n' Roll music, Havana moon, Maybellene, etc. Lo mejor, es hacerse con un recopilatorio y admirar la grandeza de este hombre inmortal.

lunes, 6 de febrero de 2017

Black Sabbath: the end

Cartel promocional de la gira de despedida
Este pasado sábado en Birmingham, su ciudad natal, Black Sabbath se han despedido de sus fans. Uno nunca sabe si eso ocurrirá definitivamente. Hemos visto muchas giras de despedida que luego no han sido tales (Kiss, Scorpions, el mismo Ozzy...). Pero, en el caso particular de los Sabbath, la cosa parece que es verdad.
Sin duda, una fecha para recordar, la de la despedida de los Sabbath. Estoy por volverme a leer la biografía de Ozzy "I am Ozzy", una obra hilarante y deprimente por momentos. Pero donde cuenta los inicios que rodeaban a la banda y a sus miembros. Imprescindible para todo fan que se precie.

Y es que han sido siempre una banda única, un poco a contracorriente de todo y de todos. Es por eso que se merecen un lugar dentro de la cultura popular. Y no por ser, por mucho que les pese a ellos, ser los padres del Heavy Metal. Su influencia va mucho más allá de todo eso.

Desde aquí, solamente me gustaría dedicar unas humildes palabras para una banda que ha significado (y significa) mucho en mi trayectoria personal, que me ha acompañado en muchos momentos (buenos, malos y regulares) con su increíble música.
Jovencísimos Sabbath. En sus inicios se hacían llamar Earth (afortunadamente, tras unos problemillas con una banda homónima, decidieron utilizar el más molón de Black Sabbath, extraído de una (excelente) película de terror de 1963 protagonizada por Boris Karloff -uno de mis monstruos favoritos- y dirigida por ese genio llamado Mario Bava.

Black Sabbath son Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward (este último no está en la banda desde 2012 -parece que por motivos de salud). Aunque, ha habido otros miembros. Sería imperdonable no mencionar al gran Ronnie James Dio (sin duda alguna, la voz del Heavy Metal -con permiso de Rob Halford de Judas Priest y de Bruce Dickinson de Iron Maiden), con quienes grabaron algunos de sus mejores canciones. Glenn Hughes, Ian Gillan, Vinnie Appice, Cozy Powell... también han sido parte de la banda en algún momento (el único miembro fijo de la banda ha sido Iommi).
Portada (magnífica y misteriosa) del primer y homónimo disco de Black Sabbath. Inquietante historia la que hay detrás de ella (me remito a lo que escribí en otra entrada).

Lo que identifica a los Sabbath como algo especial es el ambiente que trasladan a sus canciones. Esa atmósfera industrial de Birmingham, el ambiente denso y turbio de sus desarrollos instrumentales, las máquinas con las que trabajaban en las factorías surgen en esos ritmos pesados. Ellos, surgidos en plena época hippie, crearon un sonido de pesadilla que era el reflejo de su entorno más cercano, un mundo deprimente y gris, en el que no cabía la esperanza, si no era a través de esa vía de escape que era la música.
El hombre de negro (con permiso de Johnny Cash, de Ritchie Blackmore, de Glenn Danzig...)

En sus inicios, la música que les inspiraba era el Blues. Y tocaban Blues. Fue, al comenzar a componer sus propias canciones, cuando crearon ese sonido que les caracterizó siempre. Y que algunos quisieron llamar Heavy Metal (término que ellos odiaban, prefiriendo el de Heavy Rock). El surgimiento, a la par que ellos mismos, de Led Zeppelin y de Deep Purple, hizo triunfar este término de Heavy Metal, usado, en muchas ocasiones, como arma arrojadiza de un sonido que no entendían. Daba igual lo que dijeran los críticos, miles de fans en todo el mundo les darían la razón. Esos riffs, creados por la mano lastimada en un accidente laboral de Tony Iommi (es increíble escucharle cómo, tras perder parte de los dedos índice y medio de su mano derecha, se hizo el mismo una prótesis casera y se lanzó a seguir tocando la guitarra -a pesar de que le dijeron que no podría), ese sonido único sirvió de inspiración a miles de guitarristas de todo el mundo.
El disco más famoso de la banda, el segundo, el que incluye la canción que da título al álbum...

A ese sonido, hay que añadir las letras escritas por Geezer Butler (el bajista de toque exquisito), que jugaban con temas fantásticos, satánicos y, oscuros en definitiva, como la guerra. Letras cantadas por Ozzy, un cantante con un timbre de voz personalísimo (no es el mejor del mundo -ni falta que le hace- pero es único e inimitable). Y el ritmo marcado por la batería de toques jazzy de Bill Ward, suave y contundente a partes iguales.
Sigue la buena racha creativa

Henry Rollins decía "sólo puedes confiar en ti mismo y en los 6 primeros discos de Black Sabbath". Tenía razón, aunque yo haría extensiva esa confianza a otros discos más como los de la primera etapa con Dio a la voz (Heaven and hell y Mob rules -sobre todo, el primero, son fantásticos).
Y siguen en la cresta de la ola, en lo creativo y en lo popular. 

Esta portada, con ese aquelarre, nos muestra el "satanismo" de la banda. Todo un artificio que les reportó polémicas pero pingües beneficios económicos. Uno de sus mejores discos por cierto.
Les vamos a echar de menos. Cada vez van quedando menos de nuestros ídolos en activo. Siempre quedará su legado, pero da gusto soñar con ese concierto que pasa cerca de tu ciudad o de tu país, o planificar un viaje turístico teniendo en cuenta que una de tus bandas favoritas va a coincidir contigo.
Fue el primero que compré. Y me sigue encantando esa portada tan misteriosa.
No quería dejar de poner el primer álbum que grabaron con Ronnie James Dio. Puede que suene a herejía, pero es mi favorito. La portada es preciosa. Simplemente. Ecos de la pintura renacentista italiana en una obra maestra del Rock de todos los tiempos.

Bueno, como canta Ozzy: "Never, never... never say die!"

sábado, 22 de octubre de 2016

The Crow y las snuff movies




















Recuerdo cuando en 1994 se estrenó The crow (El cuervo). La película venía precedida por una expectación importante ya que durante su rodaje murió, accidentalmente, su estrella y principal protagonista: Brandon Lee (hijo del gran Bruce Lee). Esto desató todo tipo de rumores (que si la maldición de Bruce Lee había continuado en su hijo, con su muerte dictada por las triadas chinas). La productora de la película decidió terminar el film con un doble y con la ayuda de efectos digitales para sustituir a su protagonista, queriendo con ello homenajearle.

Brandon maquillándose para el personaje. Las semejanzas con el Joker son evidentes.




Pero se especulaba sobre si la escena donde moría Brandon se había incluido en el montaje final de la película (obviamente no fue así). De ser esto cierto, The crow se convertiría en una snuff movie. Esto es, una película que contiene muertes reales. Esto es algo que estaba basado también en rumores, una especie de leyenda urbana sin ninguna base real.

Este tipo de películas eran algo propio de la época del vídeo. Me explico, el formato VHS, con su menor definición y su gran cantidad de grano en la imagen, contribuía a generar esa sensación de "realidad" que (teóricamente) era inherente a este tipo de películas. En determinados catálogos, se podían encontrar fácilmente. Con la salida al mercado del DVD y, más tarde, del Blu Ray, las snuff movies han desaparecido completamente del panorama. Bueno, siempre quedarán los noticiarios, cada vez más enfocados a impactar al espectador, donde, sin ninguna ética, puedes encontrar todo tipo de asuntos desagradables. Sin filtro. Como cantaba Axl Rose en Welcome to the jungle "if you got the money, honey, we got your disease".

Todo era un ejercicio de efectos especiales extremadamente realistas.
Estas snuff movies se dieron a conocer a principios de los años '90 cuando el actor Charlie Sheen, se topó con una de las cintas de la serie japonesa "Guinea Pig" (rodadas en esos años). Esto era  todo un catálogo extremo de barbaridades sin ningún tipo de argumento. Mi amigo de adolescencia, Segio "el Gore", compró la colección y, puedo afirmar, después de haber un par, que no valía la pena, salvo que fueras un fanático por los efectos especiales (como era su caso). El caso es que Sheen llamó alarmado al FBI temiendo que fuera una película real. Se inició una investigación y la productora de las películas tuvo que mostrar cómo las habían realizado. La cosa no llegó a nada más, salvo por una polémica, en la que un asesino en serie las tenía entre su colección particular.

"Me llamo Ángela y me van a matar". Interesante punto de partida de la ópera prima de Amenábar.
Una de las películas convencionales que contribuyó a este conocimiento masivo de este tema fue el primer film de Alejandro Amenábar, Tesis (1997). Una gran película aunque, con el tiempo, ha perdido algo de fuerza y de impacto, pero que supuso un soplo de aire fresco en el cine español. En ella encontramos a Bosco, el personaje encarnado por Fele Martínez, que tenía muchas similitudes con la juventud rebelde de mi época: era un joven fascinado por el género de terror y la música extrema. La actitud, la vestimenta, la manera de hablar... todo ello estaba, en mi opinión, bastante acertada (hablo basado en mi propia experiencia personal).

Fele Martínez podría haber pasado por uno más de nuestra pandilla.

Otra película, en este caso, todo un blockbuster dirigido por Joel Schumacher, Asesinato en 8 mm (8 mm) contribuyó a difundir, aún más si cabe, en el tema de las snuff movies. El film, un convencional policíaco con una atmósfera malsana, estaba protagonizado por el hoy defenestrado Nicolas Cage (¿alguien recuerda una peli tan enloquecida como Besos de vampiro? -genial muestra ochentera de serie B con Cage a reivindicar ya, como tantos otros títulos) y por James Gandolfini, nos sumerge en un mundo oscuro pasado por el filtro de Hollywood. De nuevo, la asociación Heavy Metal (el tal Machete iba con camisetas de Danzig y era fan de esta música) y la perversión moral se hacía realidad. Algo que a mi me asqueaba personalmente. Sí, era (y soy) un fan del Heavy Metal y del Terror, pero no ningún monstruo, que quede claro.

Podría haber sido algo mejor de lo que es, un entretenimiento aceptable sin más.


Bueno, vamos a ir cerrando este somero repaso a este submundo pseudo-cinematográfico (por lo que se refiere al snuff) con un pequeño recuerdo al género Mondo, que tuvo su parte de culpa en la creencia de las películas reales. Si no, que le pregunten a Ruggero Deodato por Holocausto caníbal, que iba de falso documental y que casi le costó la cárcel.

El realismo exagerado (para la época) más las triquiñuelas que se usaron con la prensa levantaron una gran polvareda y una polémica que le llevó a Deodato a dar explicaciones y a sacar "del armario" a los actores de la película. Recordemos que eran periodistas que, al encontrar una tribu de caníbales en una isla perdida, morían, quedando las imágenes grabadas para deleite y/o escándalo del (ingenuo) público.

Antes de acabar, me gustaría volver al principio. A The crow. Una película con una gran atmósfera, un auténtico título de culto dirigido por un interensantísimo y joven Alex Proyas (el director de la genial Dark City) y con una banda sonora excelente, tanto el score de Graeme Raevell como la música Rock del disco, llena de estupendas canciones del Rock alternativo de la época (NIN, The Cure, Helmet, Rage against the machine...). Por el argumento (que se inspira en el cómic underground creado por James O'Barr) es una típica película de venganza desde el más allá, aunque está rodada de un modo diferente, con un gran estilo que influenciaría a las películas y series de super-héroes de nuestros días (con esa oscuridad y lluvia permanentes, el malo carismático y su banda de secuaces -cada uno con su estilo, el look del renacido Eric Draven...).



Para profundizar sobre ella, recomiendo el excelente programa que han perpetrado los chicos de Carne de videoclub con Paco Fox y Carlos Pacheco como invitados de excepción. Mientras escribía esto, ellos se acordaron de rememorar esta excelente película.
Alguien se quedó mi copia del disco. Una de las mejores bandas sonoras rockeras (junto con la de la mediocre película Judgement night) en mi humilde opinión

A verla y a escuchar el podcast de Carne de videoclub.














viernes, 16 de septiembre de 2016

25 años de Nevermind de Nirvana

Icónica portada con un mensaje plenamente vigente
El próximo 24 de septiembre se cumplen 25 años (¡cómo pasa el tiempo!) de la publicación de Nevermind de Nirvana, "el disco que lo cambió todo" (según la revista Spin). No estoy seguro de si lo cambió todo, pero, desde luego, cambió las reglas del juego en el panorama musical de un modo que no se ha vuelto a ver desde entonces.

Hace 5 años, se publicó una edición "de luxe", bastante completita, que creo que será la definitiva. Todo el que no la tenga ya, que se haga con una copia: incluye el disco tal y como se editó (que ahora comentaremos brevemente), la mezcla alternativa (Devonshire mixes) que se desechó, así como demos y directos de la época.


Con Nirvana, el underground se hizo mainstream y el llamado (por la industria y la prensa musical) grunge llenó la estanterías de las tiendas de discos de todo el planeta, pillando a medio mundo con el pie cambiado.

Además de Nevermind, ese mismo año se publicó el "Black album" de Metallica (que popularizó el heavy metal a unos niveles desconocidos). También salieron al mercado los dos volúmenes de Use your illusion de Guns 'N Roses. O sea, que no estamos hablando de unos años de sequía en lo que a creatividad musical se refiere.


Pero 1991, será el año de la eclosión de Nirvana y del grunge. Antes de esta fecha, ya estábamos asistiendo a la popularización de la música alternativa: son los años del crossover de bandas como Faith no more, los hoy masivos (y completamente repetitivos) Red Hot Chili Peppers, Fishbone o Living Colour entre otros. Los grupos que dominan la industria musical son las bandas del (mal llamado) hair metal, grupos de hard rock como Poison, Mötley Crüe, L.A. Guns, Ratt y muchísimos más llenaban las portadas de las revistas musicales de Rock de medio mundo.

Cuando salió Nevermind, todo ésto sonó caduco y viejo. Carreras enteras (muy prometedoras) se vieron cortadas de repente. Sólo interesaba el grunge y lo que se podía asociar a este género. Todo lo que venía de Seattle (cuna del grunge) tenía eso sello de "calidad" que buscaban. Pero Nirvana sólo hubo unos.

Y Nirvana eran Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl. Antes de Grohl estuvo Chad Channing a las baquetas. Y también, brevemente, formó parte de Nirvana Jason Everman (segundo guitarrista; el tipo con más mala suerte del Rock ya que fue echado de Nirvana y de Soundgarden antes de que éstos obtuvieran el éxito masivo). E incluso podríamos mencionar a Pat Smear (que fue segundo guitarrista en los momentos finales de la banda).  Bueno, Cobain, Novoselic y Grohl. Estos tipos son los que grabaron Nevermind (y los posteriores discos de la banda), por lo que nos referiremos a ellos como Nirvana.

Nevermind es un disco excelente. Lleno de rabia, pero con melodías. Con unas letras incisivas que criticaban muchos aspectos de una sociedad decadente. Y eso era fundamental para unos adolescentes (iba a cumplir 14 años) que nos enfrentábamos a lo que fuera, lleváramos razón o no.  Cuando vi el vídeo de Smells like teen spirit en la televisión española (en La 2) nos quedamos flipados. Estos chicos sonaban enfadados y no necesitaban de hacer solos de guitarra. El caso, es que, al poco, nos hicimos con el disco y, enseguida, se puso de moda. Parecía que Nirvana era justo lo que estábamos esperando. Lo que no me gustó, fue que se hicieran tan masivos. En la época, lo que alcanzaba el éxito masivo lo veía como algo que no era auténtico, algo falso. ¡Qué equivocado estaba!

El disco estaba publicado por un sello grande (Geffen Records) y fue producido por el entonces casi desconocido, Butch Vig, cuya tarea fue la de hacer menos crudo el disco grabado por la banda (algo que ellos criticaron abiertamente). Sin embargo, el disco sonaba y suena de un modo magnífico a día de hoy. Es cierto que la versión "cruda" es mejor, en mi humilde opinión, pero lo que se publicó en 1991 apabulló a las masas (ha vendido unos 24 millones de discos).

Smells like teen spirit (el título está inspirado en un anuncio de desodorante) es una versión del More than a feeling de Boston en su estructura musical. Fue el primer single del disco y el que lanzó a esa espiral de fama a Nirvana. Esa misma fama que acabó con la mente de Cobain. El resto de los temas, ya sean Come as you are, Stay away, Territorial pissings, Breed, Lithium o cualquiera de las 12 canciones que componían el disco seguían en esta línea y llenaron mi cabeza durante muchos días.

Pronto me vi vistiendo al modo grunge (es decir, pantalones rotos, ropa vieja -usaba una chaqueta de ante de mi padre; camisas de franela de cuadros, jerséis de lana de rayas -a lo Freddy Krueger; barba y pelo largo descuidado). Y como yo, la amplia mayoría de la muchachada mundial que cayó bajo la influencia del grunge. Supuso el último movimiento musical masivo.


Pero ¿qué es el grunge?. Según los medios de la época, por grunge se entendía a la música que venía de Seattle, a ser posible en los grupos que publicaba el sello Sub Pop Records (recordar que en Murcia hubo una tasca o pub llamado Sub Pop), y que hacían una música que tenía evidentes influencias del Punk, del Rock alternativo, del Hardcore americano y con influencias de los '70. Además de Nirvana, los grupos que definieron el grunge fueron Pearl Jam, Alice in chains, Soundgarden, Screaming Trees, Mudhoney, Melvins, Tad... Me dejo muchos nombres. El sello Sub Pop estaba en el origen de muchas de estas bandas, que además, eran producidas por Jack Endino o Steve Albini (preferentemente).


Una cosa es cierta: la música que surgió con el grunge tiene una calidad indudable y ha dejado auténticas obras maestras. Fue un fenómeno que duró poco, ya que se fue diluyendo con la muerte de Cobain (que se suicidó en 1994 -ahora me acuerdo de que estuve a punto de ir a ver a Nirvana en uno de sus últimos conciertos, gira de In utero, y no lo hice). Las grandes bandas, como Soundgarden o Screaming trees, se separaron o fueron aplazando sus discos (el caso de Alice in chains por los problemas con las drogas de Layne Staley -que moriría por sobredosis en 2002).


Tras el suicidio de Cobain, la popularidad de Nirvana se disparó aún más. Durante unos años, era imposible no cruzarse con varias decenas de jóvenes que llevaran algún elemento con su cara o el nombre de Nirvana. Recuerdo que lloré por Cobain y le hicimos un pequeño homenaje musical el día que nos enteramos. Pero después, aborrecí todo lo relacionado con ellos. No soportaba la explotación de su imagen y, de hecho, no volví a escuchar a Nirvana hasta la reedición de Nevermind del 20 aniversario. La música y el mensaje allí contenidos siguen plenamente vigentes a día de hoy.

Con el triunfo de Nirvana muchas de estas bandas firmaron por majors (sellos disSoundgarden, Pearl Jam y Alice in chains se hicieron masivos igualmente (y por méritos propios evidentemente). El resto, no tanto. Lo que está claro, es que el éxito de Nirvana dejó un panorama musical mucho más abierto que nos dejaría un gran número de discos memorables a lo largo de la década de los '90 (y de principios del '00). Una última era dorada llena de nombres irrepetibles y de momentos de creatividad no superados.
Puede que no lo cambiara todo, pero rompió muchas barreras y prejuicios musicales. Un disco imprescindible que captura el espíritu de una época.